Cuando AMLO no quería amnistiar al narco

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El 6 de diciembre de 2011 el entonces presidente, Felipe Calderón, emitió un un mensaje a la nación en que denunció la “evidente” intervención del crimen organizado en las elecciones de Michoacán, celebradas en noviembre del mismo año.

Calderón se refirió al asesinato del alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán, y a un desplegado que publicaron sus victimarios, advirtiendo a la población que no votara por ningún candidato del PAN. Además, el mandatario llamó a los partidos políticos a dejar de lado las mezquindades y cálculos políticos, y les pidió no ser omisos ante la amenaza que la delincuencia representa para la democracia.

El mensaje caló en los oídos priistas, cuyo candidato, Fausto Vallejo, acababa de ganar las elecciones de gobernador de Michoacán.

El entonces precandidato a la presidencia del PRI, Enrique Peña Nieto, criticó a Calderón por “denostar las elecciones” y cuestionó si el mandatario panista hubiera hecho la misma denuncia en caso de que el resultado de los comicios hubiera sido favorable a su partido.

Y para no quedarse fuera de la discusión, Andrés Manuel López Obrador también criticó a Calderón:

“No es nada más decir que está participando la delincuencia en asuntos electorales o que está apoyando a los partidos. Hay que proceder si se tienen pruebas. Esa es la obligación de cualquier ciudadano, mucho más de una autoridad”, dijo el tabasqueño.

Seis años después, en 2017, nos encontramos con que López Obrador no propone “proceder” contra los líderes de la delincuencia organizada, sino perdonarles sus crímenes.

Hace seis años, decía que “proceder” contra la delincuencia es la “obligación” de cualquier autoridad. Ahora considera ofrecer una “amnistía” al narco.

Una propuesta del AMLO de 2017 que el AMLO de 2011 hubiera criticado.

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¿Simulación en la precampaña azul?

Hace seis años, la participación de los “precandidatos” únicos en las precampañas fue tema de discusión.

Finalmente, se determinó que por no tener rivales y por no haber contienda interna en sus partidos, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador no podrían participar en los spots del PRI y del PRD, respectivamente.

En el PAN, en cambio, sí hubo una contienda interna entre Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel.

Para las próximas elecciones, la cosa pinta para ser igual: los candidatos del PRI, José Antonio Meade, y de Morena, López Obrador, no tendrán oportunidad de aparecer en spots de precampaña por ser precandidatos únicos de sus partidos. Y en el PAN, todo indica que sí podría haber una contienda interna entre Ricardo Anaya y algún o algunos precandidatos dispuestos a servirle de tapete.

La diferencia sería que mientras en 2011-2012 Vázquez Mota, Cordero y Creel protagonizaron una verdadera pelea por la candidatura, en 2017-2018 la contienda sería una simulación para permitir a Ricardo Anaya seguir exhibiendo su imagen en spots.

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Por hacer bullying…

La semana pasada, en este espacio, hablamos sobre el aniversario sobre aquel “desliz literario” que marcó al presidente Enrique Peña Nieto al confundir a Carlos Fuentes y Enrique Krauze durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2011.

Va otro dato: al querer capitalizar el error de Peña, el entonces precandidato presidencial panista, Ernesto Cordero –ahora presidente del Senado–, y el entonces Secretario de Educación del Distrito Federal, Mario Delgado –ahora senador por el PT-Morena– tropezaron igual que el priista.

Entrevistado por el periodista Sergio Sarmiento, Cordero dijo que uno de los libros que marcaron su vida fue La Isla de la Pasión, de “Isabel Restrepo”. La autora en realidad es Laura Restrepo. Mientras que entrevistado por Joaquín López Dóriga, Delgado respondió a “la pregunta del momento”, que a él lo marcó Cien años de Soledad, “de Mario Vargas Llosa. El autor es Gabriel García Márquez.

Pero sólo se recuerda el error de Peña.