¡UNA BOMBA DE TIEMPO LLAMADA PAN!

Ricardo Alemán |
25-08-2017 06:00 AM

Cada vez queda más claro –para partidos políticos y ciudadanos--, que la disputa presidencial de 2018 será entre el viejo PRI que representa Morena y el PRI de Enrique Peña.

Pero resultaría maniqueo suponer que en esa pelea entre dos versiones del viejo partido tricolor no incidirán –y hasta podrían ser determinantes--, las acciones y decisiones del resto de partidos políticos que comparten la geometría electoral mexicana.

Lo cierto es que en la pelea que ya protagonizan las dos caras del viejo PRI en 2018 –la de Morena y la de Peña--, tendrán un peso específico y hasta detonante el PAN y el PRD, quienes a querer o no inclinarán la balanza a favor de un ganador o podrían empujar al abismo al perdedor.

Incluso, las decisiones político-electorales de PAN y PRD marcarán un antes y un después en el cambio de rumbo del país, ya que muchas señales apuntan a que en 2018 será inevitable la construcción de un gobierno de coalición.

Sin embargo, la crisis política, electoral, de doctrina y de principios que vive el Partido Acción Nacional, convierte a los azules en una verdadera “bomba de tiempo” para 2018. ¿Por qué?

Porque frente a la contienda de 2018, el PAN vive una grave división que amenaza con presentar --a los ojos de los electores--, hasta tres rostros distintos; fragmentados entre sí. ¿Por cuál de los tres rostros votarán los panistas en la presidencial de 2018?

La primera cara que presentará el PAN es la de su presidente, Ricardo Anaya, quien intramuros del Acción Nacional ya acomodó todas sus fichas para quedarse con la candidatura presidencial, en medio de reiterados escándalos de corrupción.

Anaya, igual que el dueño de Morena, hizo todo para quedarse con la candidatura presidencial azul, al tiempo que preparó el terreno para expulsar a sus principales adversarios –en una feria de traiciones generalizadas--, que ya lo han convertido en el Roberto Madrazo del PAN.

El descrédito es tal que el futuro de Ricardo Anaya es “la derrota por necesidad”, ya que en su ambición frenética por la candidatura presidencial lo menos que le ha importado es el partido, el país y los ciudadanos. Incluso en el PAN es pública la narrativa de que a Anaya lo único que le preocupa es Ricardo Anaya.

Por eso, el personalismo del jefe nacional del PAN ya provocó no sólo un choque abierto con el gobierno federal, sino las primeras explosiones del partido azul; atomización de votos y un beneficio incalculable para ese PRI representado en Morena. No es exagerado –también por eso--, decir que Anaya es el “Caballo de Troya” de Morena en el partido azul.

La segunda cara del PAN será –en realidad ya es--, la de de Margarita Zavala, quien a pesar de ser puntera en todas las encuestas no tiene una sola posibilidad de alcanzar la candidata presidencial del PAN. ¿Por qué?  Porque la consigna de Anaya es expulsarla y “comprar” a sus leales con promesas “engañabobos”.

El futuro de Margarita Zavala parece incierto, a pesar de que es la única candidata –la única de los aspirantes de todos los partidos--, capaz de competir palmo a palmo con el candidato de Morena. Incluso, según todas las encuestas, es la única que hoy –a menos de un año de la elección--, sería capaz de derrotar a Morena.

Margarita tiene dos alternativas; competir mediante la figura de candidata independiente –por un lado--, o replegarse y esperar que el PAN de Ricardo Anaya le regale un premio de consolación, en el Senado.

En el caso de la candidatura independiente, Margarita se llevaría una buena tajada de los cuadros del PAN en todo el país. Pero lo más importante, es que arrastraría el voto de un sector fundamental de simpatizantes del PAN que la tienen bien calificada, lo mismo que al ex presidente Calderón.

La tercera cara del PAN podría estar en la ventanilla del PRI de Peña Nieto. ¿Qué quiere decir lo anterior?

Casi nada; que frente a la división del PAN --Anaya y Zavala partieron en dos al partido--, el PRI tendría en su mano una tercera fractura de los azules. ¿Imaginen que frente a un escenario dado, el presidente Peña Nieto decide inclinar su voto por la candidatura presidencial del PRI a favor de José Antonio Meade? ¿Eso que importa?

Que un sector nada despreciable de panistas de todo el país –y panistas de la estructura de poder del propio partido--, podrían abandonar a Ricardo Anaya y a Margarita Zavala para seguir a “Pepe” “Toño” Meade, en una eventual candidatura presidencial del PRI.

En pocas palabras, que el PAN de Ricardo Anaya tiene todo para convertirse en el “idiota útil” de la contienda presidencial de 2018.

Y el responsable de esa debacle ya tiene nombre y apellido.

Al tiempo.

 

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