¿Todavía nos debe preocupar Trump?

Enrique Quintana |
20-04-2017 09:57 AM

 

Los dichos del presidente de Estados Unidos sobre el TLCAN, en los que calificó a éste como un “desastre” y señaló que había sido muy malo para las empresas y los trabajadores en Estados Unidos, han vuelto a poner sobre la mesa el tema de si siguen existiendo amenazas para la estabilidad financiera y cambiaria que hemos tenido en México en el último par de meses.

Para responder a esta interrogante, vamos por partes.

Respecto al TLCAN, más allá de lo dicho por Trump, me parece que podemos seguir siendo relativamente optimistas.

El presidente de Estados Unidos tiene un discurso cuando va a las fábricas, como la que visitó esta semana en Wisconsin, muy diferente al de sus subalternos, que son los que más importan porque son ellos los que van a llevar a las negociaciones.

Las demandas concretas tienen que ver con mecanismos de resolución de controversias, reglas de origen y capítulos nuevos. Esto puede ser procesado sin mayor problema.

Quizás el único tema álgido de lo planteado hasta ahora sea la demanda de que se puedan establecer mecanismos especiales para compensar déficits crecientes en materia comercial en productos específicos, lo que podría abrir la puerta a la imposición de aranceles.

La negociación del TLCAN no parece ser el problema central. El tema que sigue siendo el foco de preocupación es el de carácter fiscal.

Déjeme darle un contexto.

El portal FiveThirtyEight tiene un análisis del nivel de aprobación con el que los presidentes de Estados Unidos han llegado a sus primeros 100 días.

Trump llegará a esta frontera el sábado 29 de abril, y el promedio de las encuestas indica hoy un nivel de aprobación de 42 por ciento.

Si las cosas se mantienen así en los siguientes días, será el presidente norteamericano peor evaluado desde que se levantan encuestas, al llegar a esta fecha.

Hasta ahora, esa posición correspondía a Gerald Ford, con 45 por ciento de aprobación.

Obama, hace ocho años, pese a la crisis económica que se vivía, tenía 60 por ciento de aprobación.

La tendencia general entre los gobiernos es al desgaste. Así que es probable que el nivel de respaldo a Trump baje aún más. Y si esa tendencia continúa, en las elecciones de 2018 podrían perder los republicanos y quizás cambiar la composición de las cámaras del Congreso.

Por esa razón, Trump requiere cumplir al menos una de las ofertas que más impacto tendrían entre los electores: bajar los impuestos.

Pero para poder hacerlo y al mismo tiempo financiar el crecimiento de los gastos militares y en seguridad, requiere compensar al menos parcialmente esa caída de ingresos.

Como aquí le comentamos que a Trump no le gusta la denominación (border adjustment tax), pero no le disgusta el impuesto, porque es la opción para compensar.

Bloomberg realizó un extenso análisis –publicado hoy en EL FINANCIERO– que muestra que la idea de que el alza en el valor del dólar compensaría el impuesto no tiene fundamento real.

Trump está entrampado y, por esa razón, o baja los impuestos o lanza una guerra, pues son los dos recursos con los que cuenta para recuperar la popularidad y no llegar a 2018 como el mandatario más impopular de Estados Unidos.

Las dos cosas tendrán altos costos.

Por esa razón, insisto y reitero: sí nos debe seguir preocupando Donald Trump.

Twitter: @E_Q_
 

 

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