SNA: gran tomadura de pelo

José Contreras |
20-07-2017 06:00 AM

José Contreras

El nacimiento de un Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) en el país sin fiscal, sin magistrados y sin sistemas estatales en la mayoría de los estados es solo un reflejo de la gran tomadura de pelo que nos hizo la clase política.

El SNA que tan pomposamente presumen lo mismo el presidente Enrique Peña Nieto que los coordinadores parlamentarios en el Congreso y hasta las organizaciones de la sociedad civil, no es lo que nos habían prometido para combatir la corrupción.

Peña Nieto prometíó, desde que estaba en campaña, la creación de un órgano anticorrupción plenamente autónomo de los poderes y de los gobiernos, del nivel del INE o de la CNDH.

Los dirigentes de los principales partidos políticos hicieron suyo el compromiso y lo incluyeron en el Pacto por México.

La creación de un órgano autónomo implicaba la desaparición de la Secretaría de la Función Pública (SFP), pues sus funciones de investigar las irregularidades administrativas de los servidores públicos a nivel federal serían absorbidas por el nuevo órgano.

Tan decidido estaba Peña Nieto en promover la creación del órgano anticorrupción autónomo, que al inicio de su gobierno evitó nombrar a un titular de la SFP y contempló la desaparición de esta dependencia en la iniciativa de reformas a la Ley Orgánica de la Administración Federal que envió al Congreso.

Pero el escándalo de la Casa Blanca lo cambió todo. El presidente nombró, ahora sí, a un titular de la SFP, --Virgilio Andrade-- y al hacerlo revivió la dependencia que se supone ya no debería existir.

La SFP, que depende orgánicamente del Ejecutivo, se encargó de investigar las probables irregularidades relacionadas con la Casa Blanca, con lo que el gobierno volvió a ser juez y parte, que era lo que se pretendía evitar.

Tras la resurrección de la SFP todo mundo, presidente y partidos políticos, se olvidaron de su compromiso de crear un órgano autónomo y optaron por crear todo un aparato burocrático llamado Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

El SNA no es un órgano en sí, sino un mecanismo de coordinación de los órganos gubernamentales federales y estatales; la PGR a través de una fiscalía especializada, la Auditoría Superior de la Federación y el Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

Y al final, el presidente, los gobernadores y los presidentes municipales se seguirán investigando a sí mismos, mediante las contralores que ellos mismos nombren. Así de absurdo.

Habrá una fiscalía anticorrupción que no será autónoma, pues dependerá orgánicamente de la PGR, cuyo titular tiene como superior jerárquico al presidente de la República.

El hecho de que el SNA haya nacido sin fiscal y sin magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa es lo de menos.

Lo verdaderamente grave es que de todos modos, cuando estos servidores públicos sean nombrados, el gran SNA no servirá de nada.

OFF THE RECORD

**NOVELA DEL INE

Los consejeros electorales del INE revelaron su gran talento creativo al hacer de las post elecciones de Coahuila toda una novela de misterio.

Con sus enredos al hacer las cuentas, el INE ha creado un sinfín de posibles desenlaces de esta novela, que van desde la anulación de los comicios hasta la exoneración de todos los tramposos.

Si hubiera un certamen de literatura electoral, la ganaba el INE.

**EL OTRO SOCAVÓN

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) no sale de un socavón cuando ya cayó a otro.

Ayer fue nombrado como delegado de la dependencia en Morelos, Héctor Armando Castañeda Molina, quien se encargará de coordinar la reparación del socavón del Paso Exprés de Cuernavaca.

El problema es que Castañeda Molina venía de ocupar la misma posición en Oaxaca, en donde fue señalado por actos de corrupción y nepotismo.

Y en donde, por cierto, también se abrió un socavón.

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