Se vende Tucán

José Contreras |
25-07-2017 06:00 AM

José Contreras

Desde su escondite, el ex Niño Verde, Jorge Emilio González Martínez, puso a la venta la franquicia política que le heredó su papá: el membrete PVEM con todo y símbolo: un tucán.

El anuncio se hizo a través del ridículo “destape” del senador Carlos Puente Salas, como aspirante a ser el “candidato propio” del PVEM a la Presidencia de la República.

Ese destape, realizado por el también senador Pablo Escudero, confirma lo que escribimos en este espacio hace unas semanas: el PRI ya se cansó de tener como mascota al tucán. O se cansaron uno del otro.

Después de haber servido en forma incondicional a la causa priista durante casi 18 años y de crecer a costa del PRI, el tucán no aprendió a caminar solo; necesita de un nuevo dueño que lo lleve de la mano.

Y eso es lo que busca el ex Niño Verde: vender la franquicia, como ha hecho a lo largo de su existencia, al mejor postor.

Carlos Alberto Puente Salas carece de trayectoria política o administrativa suficiente como para aspirar a ejercer el cargo de presidente de la República.

Su única experiencia es el haber sido diputado federal de 2006 al 2009 y senador desde el 2012, cargos a los que llegó por la vía plurinominal como una cuota que el PVEM le cedió a la Cámara de la Industria de Radio y Televisión.

No es conocido ni en su estado de origen, Zacatecas, por lo que nadie en su sano juicio podría pensar que el legislador podría ser capaz de realizar una campaña presidencial al menos decorosa.

En el año 2000, el PVEM se sumó a la ola azul que llevó a la Presidencia de la República a Vicente Fox. El convenio le resultó sumamente rentable a la franquicia verdosa, que por primera vez llegó al Senado.

Pero tres años después, el PVEM cambió de dueño y se fue con el PRI, partido con el que logró un crecimiento impresionante, al grado de gobierna un estado de la República y tiene numerosas bancadas en el Senado y en la Cámara de Diputados.

Y ahora que el PRI va en declive, todo parece indicar que el PVEM será el primero en brincar del barco tricolor.

El senador Escudero, que en los hechos parece ser el vocero nacional del PVEM, ha coqueteado desde hace tiempo con la honestidad valiente de Andrés Manuel López Obrador, mientras que Puente, el vocero formal, lo ha hecho con el Frente Amplio Democrático.

Y al final, como siempre, el tucán se venderá o se rentará al mejor postor.

OFF THE RECORD

**¿CÁRTEL O NO?

La discusión mediática sobre si el grupo delictivo que opera en el oriente de la zona metropolitana puede ser llamado o no Cártel de Tláhuac, es absurda.

Al final, la semántica es lo de menos. Lo de fondo es que se trata de un grupo que se dedica a la distribución de drogas, al secuestro, a la extorsión y a la piratería.

Y que, como dijo la Secretaría de Marina, es “extremadamente peligroso”.

**HASTA MURAT

Tal parece que hasta el presidente de la Fundación Colosio del PRI, José Murat, se sumó a la exigencia de que no haya dedazo.

Con esa declaración que hizo ayer, Murat se puso del lado de los cartuchos quemados que luchan por un hueso.

Que alguien le diga al ex gobernador de Oaxaca que ahorita está del otro lado.

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