Se derrumba el socialismo revolucionario en Cuba y Venezuela

31-12-2016 07:28 PM

En Cuba, la economía decreció 0.9 por ciento durante 2016. ¿El motivo? A la ya de por sí frágil economía cubana --que antes de abandonar el poder Fidel Castro hizo depender casi por completo del petróleo de Hugo Chávez-- la está arrastrando consigo la estrepitosa caída de otro “paraíso socialista”: la Venezuela de Nicolás Maduro.

Según detalla el diario El País, en 2008 Venezuela inyectó a la economía cubana 115 mil barriles de petróleo. Pero en 2016, en crisis económica, con la inflación hasta el tope, con una tremenda crisis de legitimidad, y con la oposición pujando por su destitución, Maduro sólo pudo aportar 40 mil barriles de crudo a la causa de su aliado socialista.

Así, la revolución “martiana” y “fidelista” de Raúl Castro, y la revolución “bolivariana” y “chavista” de Nicolás Maduro parecen caminar de la mano al precipicio.

Por años detractor del imperialismo yanqui, en la actualidad el régimen castrista encuentra sus principales fuentes de ingreso en las remesas --cuyo monto asciende a los 3 mil millones de dólares anuales-- y en el turismo --con 3.8 millones de visitantes--.

Quizá ante ello y ante el riesgo inminente de una recesión, el presidente cubano, Raúl Castro, ya coquetea con la posibilidad de abrir el sector energético a la inversión extranjera.

Asimismo, también parece inminente la necesidad de flexibilizar las condiciones para que los profesionistas cubanos se desempeñen en el sector privado.

De acuerdo con el periodista Pablo de Llano, estos retos son los que pondrán a prueba la voluntad y la capacidad reformista de Raúl Castro, quien desde que asumió el poder se ha mostrado menos radical que su hermano Fidel.

Al respecto, cabe apuntar es quizá en este aspecto donde radica la diferencia entre el panorama para Cuba y Venezuela. Aunque incierta para ambas naciones, la perspectiva a futuro en Cuba parece más alentadora luego de que Raúl Castro prometió entregar el poder en 2018; es posible que el poder quede en manos del partido único, pero de cualquier forma que por primera vez en más de medio siglo no sea un Castro quien gobierne la isla en un paso hacia la democracia que en Venezuela Nicolás Maduro no parece cerca de dar --al menos por voluntad propia--. Por encima de la crisis política, económica y humanitaria, el dictador Maduro se aferra a su “paraíso socialista”.

 

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