Rius: rebelde, libre y congruente

José Contreras |
09-08-2017 06:00 AM

José Contreras

Rius, Eduardo del Río, nos enseñó muchas cosas, entre otras, que el mejor antídoto contra los males que aquejan a nuestra sociedad es el humor.

Y así, con humor, Rius hizo sátira política y crítica social en un México que estaba gobernado por un régimen autoritario en donde el PRI era el partido único y en donde estaba prohibido criticar hasta a los presidentes municipales.

En ese México de segunda mitad del siglo pasado, Rius se las arregló para hacer caricaturas de Díaz Ordaz, de Echeverría y de otros presidentes de la República, aún a costa de una gran inestabilidad laboral. De todos los medios en los que trabajó lo corrieron.

Entonces entendió que no podía depender toda la vida de que los periódicos y revistas de la época lo contrataran para después censurarlo y despedirlo, así que se dedicó a construir sus propias trincheras.

Así surgió la historieta Los Supermachos, la cual en los años 60 tenía un tiraje de 250 mil ejemplares semanales, una audiencia que ya quisieran tener actualmente muchos youtubers.

Luego vino Los Agachados y después infinidad de libros --más de 100--  en los cuales realizó ensayos ilustrados sobre temas de política, economía, diplomacia,  filosofía, ecología, naturismo, religión y arte.

Con su gran sentido del humor, sus característicos trazos, su acuciosidad para recabar datos y su capacidad para exponer temas, Rius influyó en el pensamiento de varias generaciones de mexicanos y de ciudadanos de otros países.

Fue un eterno rebelde y crítico hacia todo, no solo hacia el régimen autoritario priista del siglo pasado, sino hacia el estalinismo del Partido Comunista Mexicano (PCM), en el que militó algunos años, y hacia el sistema socialista, en el que alguna vez creyó.

En 1968 renunció al PCM --apéndice de la entonces Unión Soviética--  en protesta por la invasión de este país a Checoslovaquia.

Luego militó un tiempo en el PMT, al cual también bateó. Se involucró un poco en el PRD, “sin muchas esperanzas”, contaba él mismo, y participó de manera marginal  en una de las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, sin pena ni gloria.

Rius fue un izquierdista de ideas radicales que, en determinado momento, tuvo el acierto de despojarse de los dogmas, reconocer errores de percepción y rectificar posiciones.

En muchos de sus libros de los 70s y 80s, Rius hace una apología al marxismo y en plena guerra fría pinta a los países comunistas de entonces como paraísos en donde no hay pobreza ni rezago social.

Sin embargo, en los años 90s declaró que la Revolución Cubana, a la que tanto había elogiado en varios libros, había terminado en “una caricatura”.

En 1994 publicó su libro Lástima de Cuba, en la que hace una severa crítica a la dictadura comunista encabezada por los hermanos Castro, misma que sigue vigente.

Y en una entrevista que concedió a la agencia Efe en el 2010, afirmó que el socialismo “me decepcionó”.

Genio y figura. Recientemente le informaron que tenía una enfermedad progresiva y que se encontraba ya en etapa terminal. ¿Terminal porque me voy a morir? Entonces todos estamos en etapa terminal, comentó. Y luego dijo: “Los médicos están pendientes de mi; me garantizan que moriré en perfecto estado de salud”.

OFF THE RECORD

**NO ERA JUAN GABRIEL

Por cierto, a nadie en la Secretaría de Cultura se le ocurrió que sería buena idea rendir un homenaje a Rius en el Palacio de Bellas Artes.

Posiblemente porque Rius no tenía el tamaño ni de Juan Gabriel ni de Chespirito.

**¿AVANZA OSORIO?

El inminente nombramiento de Lorena Martínez como dirigente nacional del Movimiento Territorial del PRI puso nervioso a más de uno.

La ex candidata al gobierno de Aguascalientes es una pieza del secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong.

Y su nombramiento coincide con la realización de la XXII Asamblea Nacional del PRI.

¿Coincide? Pero si en política no hay coincidencias.

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