¿Quién oculta la verdad tras los hechos de Nochixtlán?

La Otra Opinión |
22-02-2017 07:12 PM

A ocho meses del enfrentamiento en Nochixtlán que el pasado 19 de junio que cobró la vida de ocho personas, la verdad está lejos de conocerse. Hay más preguntas que respuestas, y lo único claro es que parece haber un ocultamiento de información.

La pregunta es: ¿quiénes son las manos interesadas en que no se sepa la verdad sobre el caso?

El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, compareció ante la Cámara de Diputados y afirmó que las investigaciones del organismo que encabeza están por concluir.

Entre las conclusiones que presentó el titular de la CNDH, destaca el hecho de que habría sido el entonces gobernador Gabino Cué quien ordenó el operativo con policías estatales y federales armados. También dijo que de las siete víctimas mortales, ocho fallecieron por heridas con arma de fuego.

Además, informó que la labor de la CNDH se ha visto dificultada debido a que las autoridades no hicieron una correcta preservación del lugar de los hechos y algunas evidencias fueron alteradas. Por ello, mencionó que la investigación se basó en el testimonio de heridos, familiares, detenidos y testigos, así como con información solicitada a la PGR.

Hasta aquí, parecería que las autoridades son las empeñadas en ocultar verdades y evidencias, sin embargo, surgen varias dudas.

¿En qué información se basan los hallazgos de la CNDH cuando a la PGR ni siquiera se le ha permitido investigar los hechos como es debido?

Este martes, la PGR tenía planeado acudir a Nochixtlán para continuar con las investigaciones. Sin embargo, la sección 22 de la CNTE anunció que acudiría a “acordonar” las diligencias de las autoridades con el objetivo de vigilarlas y “exigir justicia y castigo a los culpables. Ante ello, la PGR se vio obligada a cancelar su visita a Nochixtlan para evitar confrontaciones.

Este no es un hecho aislado. Ya son varias las ocasiones en que la CNTE y los pobladores evitan la entrada de la PGR a Nochixtlán, por lo que bien podría decirse que parecen ser ellos los interesados en ocultar evidencias y obstaculizar la investigación.

A todas luces, los “acordonamientos” y la “vigilancia” de las investigaciones por parte de la CNTE parecen una táctica intimidatoria de quienes no están dispuestos a escuchar nada que no sea la versión sobre un supuesto crimen de Estado. Y como en los casos de Tanhuato y Tlatlaya, la CNDH está por la labor.

Sin embargo, quedan preguntas por responder: ¿por qué hubo tres policías heridos por arma de fuego? ¿Acaso los policías se dispararon entre ellos? ¿No será que los manifestantes también portaban armas? Si se dicen las víctimas, ¿por qué los integrantes del magisterio no permiten que se desarrolle la investigación?

 

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