¿Qué tendría que pasar para que la gasolina sea más barata?

03-01-2017 06:17 PM

 

En este inicio de 2017, ciudadanos, empresarios e incluso partidos políticos se volcaron en quejas y protestas en contra de la liberalización del precio de la gasolina, con la consecuente escalada en el precio del combustible.

Pero lo que pocos parecen advertir es que los precios vigentes desde el pasado 1 de enero sólo durarán poco más de un mes pues el 4 de febrero y 11 de febrero se realizarán dos nuevos ajustes al costo del combustible y a partir del 18 del mismo mes comenzarán los ajustes diarios para que en marzo la Secretaría de Hacienda ceda gradualmente el control y el mercado sea quien fije el precio del combustible.

Es decir que a largo plazo y con los ajustes subsecuentes, el costo de la gasolina y el diesel incluso podría disminuir. Y en este sentido, cabe preguntarse: ¿qué tendría que pasar para que los consumidores puedan comprar una gasolina más barata?

De acuerdo con un artículo elaborado por el exjefe del SAT, Aristóteles Núñez, tres son los supuestos a partir de los cuales podría bajar el precio de la gasolina en un mercado liberalizado. El primero sería que baje el precio del petróleo, y con ello el costo de producción del combustible; el segundo, que el peso aumente su valor respecto al dólar, para que la gasolina importada cueste menos; y el tercero, que el gobierno aumente los subsidios a la gasolina.

Pero mientras el precio internacional del petróleo y el tipo de cambio escapan del control del gobierno mexicano, los subsidios --que se empleaban hasta el año anterior-- ya demostraron ser inviables: implican invertir recursos para mantener artificialmente bajo el precio de la gasolina en lugar de emplearlos en programas sociales que beneficien a la mayoría de la población.

Por otro lado, este lunes la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) propuso una cuarta alternativa para “aminorar las afectaciones” del alza de las gasolinas y “evitar su impacto directo a la economía de los consumidores finales”.

A través de un comunicado, la Coparmex acusó que “en México el componente de impuestos que tienen los precios de gasolinas y diésel es muy elevado”, por lo que llamó al Congreso a ajustar el monto del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS).

Sin embargo, disminuir el IEPS sobre la gasolina también es una salida falsa. En primer lugar, porque el impuesto --supuestamente alto-- de hecho es menor de lo que fue en 2016. Este año, el IEPS para la gasolina Magna bajó desde los 4.30 pesos por litro a 3.18; para la Premium pasó de 3.64 a 3.59; y para el diesel disminuyó de 4.73 a 3.58.

Y en segundo lugar, porque --como explica la columnista de Excélsior, Maricarmen Cortés--, reducir el costo del combustible recortando 50 centavos por litro al IEPS significaría una pérdida para el Estado en cuanto recaudación fiscal de 29 mil 500 millones de pesos anuales, y --al igual que la alternativa de los subsidios-- menos recursos para programas sociales.

Entonces, reducir el IEPS de la gasolina conduciría a recortes al gasto público por los que muchos también pondrían el grito en el cielo. Así las cosas, todo parece tratarse de un círculo de inconformidad perpetuo en el cual lo que menos impera es el uso de la razón por parte de algunos ciudadanos incautos y de partidos oportunistas.

 

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