Purga en la prensa de Cuba: ¿Ejemplo para México?

La Otra Opinión |
07-12-2017 02:50 PM

El periódico cubano Granma tiene una nueva directora… para seguir con la línea editorial de siempre: el oficialismo y el culto al régimen castrista.

Se trata de Yailin Orta, quien fue designada por la dirigencia del Partido Comunista de Cuba (PCC) --único partido político legal en la isla-- para sustituir a Pelayo Terry Cuervo, quien fue removido de su cargo en noviembre pasado debido a supuestos “errores cometidos en el cumplimiento de sus responsabilidades”.

El de Terry Cuervo y el periódico Granma es un caso emblemático del control sobre los medios de comunicación que impera en los supuestos “paraísos socialistas”.

Granma es un órgano oficial del PCC, junto con su "hermano menor", Juventud Rebelde --edición dirigida a los jóvenes-- y el programa Radio Reloj. Surgió en 1965 como fusión de los diarios Hoy y Revolución, y toma su nombre de la embarcación que utilizaron Fidel Castro, su hermano Raúl --actual presidente de Cuba-- y Ernesto “Che” Guevara para llegar a la isla y lanzar la ofensiva revolucionaria de 1956. Ahí solía publicar textos y colaboraciones el mismísimo Fidel.

Desde 2013, Granma era dirigido por Pelayo Terry Cuervo, quien modernizó el diseño del diario, hizo crecer su página de internet y promovió su presencia en redes sociales.

Pero así, sin más, el pasado 9 de noviembre el PCC informó la remoción de Terry Cuervo por “errores en el cumplimiento de sus responsabilidades”, sin detallar cuáles.

Algunas versiones apuntan a que el “error” habría sido la omisión del apellido de Raúl Castro en una nota publicada en la portada del 8 de noviembre, referente a la participación del mandatario en la celebración del centenario de la Revolución de Rusa de 1917.

“Presidió Raúl Gala homenaje por el histórico hecho”, decía un “balazo” que --supuestamente-- generó molestia tanto por la omisión del apellido de Castro como por el uso de la “G” mayúscula en la palabra “Gala”, como si el nombre propio fuera “Raúl Gala”.

Otras versiones apuntan a que el diario no publicó el discurso íntegro que pronunció el vicepresidente José Machado Ventura durante el mismo evento.

Pero de acuerdo con el portal 14 y medio, de la activista Yoani Sánchez, pocos en Cuba creen esas versiones, y los supuestos “errores” de Terry Cuervo habrían sido el pretexto para un acto de censura.

Además, la periodista del Diario Las Américas, de Florida, Iliana Lavastida, afirmó en uno de sus artículos que Pelayo Terry “intentaba modificar el papel de Granma como vocero del régimen” y transitar hacia el libre periodismo.

Claro está que la de prensa y la de expresión no son libertades que la dictadura castrista esté dispuesta a tolerar.

Y allí está el resultado: una purga en la prensa oficialista. Pero también un caso de censura sobre el que debería reflexionarse en México.

Si un precandidato a la presidencia llama “prensa fifí”, ”inmundo pasquín”, “calumniador” y “ponzoñoso” a los medios que lo critican, ¿qué hace suponer que como gobernante --con todo el aparato del Estado a su disposición-- va a permitir que la crítica y la libertad de prensa?

 

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