¿PRI revivirá la “pasarela” para elegir candidato presidencial?

La Otra Opinión |
14-07-2017 02:27 PM

El próximo mes de agosto el PRI celebrará su vigésimo segunda Asamblea Nacional Ordinaria, cumbre clave para la conformación del proyecto político que el tricolor ofrecerá a la ciudadanía en 2018, pero sobre todo, para comenzar a perfilar a su abanderado en las elecciones presidenciales en puerta.

Dos son las claves para la selección del candidato del PRI en 2018, y ambas serán abordadas en la próxima Asamblea.

Por un lado, la posible reforma a los estatutos, que podría abrir la puerta para que el partido postule a un “candidato ciudadano” --y no necesariamente a un militante-- o para que se flexibilicen los requisitos para ser candidato presidencial. El tema parece llevar dedicatoria para José Antonio Meade y José Narro, quienes son considerados dentro de la baraja de presidenciales tricolores incluso a pesar de no cumplir con los requisitos para aspirar a la candidatura.

Y por otro lado, está el método de selección del candidato.

Entrevistada al respecto por el periodista René Delgado, la Secretaria General del PRI, Claudia Ruiz Massieu --quien además será la Coordinadora General de la Comisión Ejecutiva de Organización de la Asamblea-- destacó que los estatutos del PRI contemplan dos métodos de elección para el candidato presidencial: la elección directa --ya sea sólo por la militancia o abierta a la ciudadanía en general-- y la convención de delegados.

Además, Ruiz Massieu reconoció que el presidente Enrique Peña Nieto tendrá un peso político importante en la definición del candidato, pero negó que vaya a haber “dedazo” porque el “dedazo” “no está en los estatutos” --como si eso hubiera sido impedimento para la práctica que patentó el PRI durante décadas--.

No obstante, Ruíz Massieu también dejó entrever que el método de selección podría incluir una combinación de diversas variantes, como las encuestas y la “pasarela”.

Mientras la encuestas es un método más asociado a los partidos de izquierda, la “pasarela” ya fue uno de los métodos de selección aplicados por el PRI, con no muy buenos resultados.

En 1987 la prensa bautizó como “pasarela” a la faramalla que armó el presidente Miguel de la Madrid para seleccionar al candidato que competiría en las presidenciales del siguiente año. En aparente indecisión, De la Madrid hizo que los seis aspirantes --entre los que se encontraban Manuel Bartlett, Alfredo del Mazo González y por supuesto, Carlos Salinas-- desfilaran uno a uno ante el Consejo Político Nacional y en la televisión nacional para exponer sus propuestas y proyectos políticos. Todo se trató de una fachada para encubrir --precisamente-- un “dedazo” favorable a Salinas.

En 2017, el PRI aparentemente vuelve a llegar al año previo a la elección en una total indecisión, lo que convierte a prácticamente todos los secretarios de estado --y a un gobernador-- en presidenciables.

Por cierto, aquella “pasarela” de 1987 fue la gota que derramó el vaso para la escisión de la Corriente Democrática del PRI y la consecuente formación del Frente Democrático Nacional que --según Manuel Bartlett-- le ganó la elección al tricolor en 1988.

En 2017 nuevamente hay una corriente del PRI que amenaza con “rebelarse” si no se democratiza el proceso de selección del candidato. Bien es cierto que a diferencia de aquella época, no hay un peso pesado como Cuauhtémoc Cárdenas. Pero el tricolor ya no es el partido hegemónico y tampoco puede darse el lujo de adelgazar sus filas, sobre todo cuando Morena recibe a cualquiera con los brazos abiertos.

 

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