Pregunte sobre pensiones a los aspirantes

Enrique Quintana |
12-09-2017 09:45 AM

Entre los años 2000 y 2018 el pago que realiza el gobierno federal por pensiones y jubilaciones habrá crecido en 430 por ciento en términos reales.

Esto significa un aumento real anual medio de 9.2 por ciento.

Si se mantuviera este ritmo en la próxima década, en el año 2028 tendrían que erogarse 1.9 billones de pesos a precios de 2018 para cubrir este concepto.

Esto sería equivalente a 37 por ciento del gasto programable del próximo año.

En el año 2000, a precios estimados de 2018, se pagaban 149 mil millones de pesos anuales por concepto de pensiones. El Presupuesto para el próximo año marca 793 mil 700 millones de pesos.

Hay otros gastos, como por ejemplo el pago de costos financieros, que pueden amortiguarse si las tasas no suben más y si hay estabilidad cambiaria. Pero las erogaciones por pensiones no hay manera de pararlas en los siguientes 20 o 30 años por lo menos.

El pago creciente de las pensiones deriva de un cambio en la estructura demográfica del país que conduce a que haya una población creciente con edad superior a 60 o 65 años, y una parte de este grupo tiene derecho a la pensión.

En el año 2000, el porcentaje de la población total de más de 60 años representaba 6.9 por ciento. En 2016 esa cifra había llegado a 11.4 por ciento y sigue creciendo de manera acelerada.

Hay que recordar que en 1997 se introdujo un nuevo sistema de pensiones basado en el ahorro individual.

Si alguien comenzó a trabajar en julio de 1997, por ejemplo, a los 21 años, hoy tendrá 41 años y habrá ahorrado ya por 20 años. Sin embargo, le faltarán 24 años más para poder jubilarse al cumplir los 65 años. Y, no le va a alcanzar.

Los que ingresaron al mercado laboral con antelación a julio de 1997 y se jubilan, optan por hacerlo bajo el viejo esquema y no sobre la base del ahorro individual pues les resulta más favorable.

Eso pasará todavía por un buen número de años. Y, por lo pronto, las pensiones seguirán siendo una fuente de presión sobre el gasto público.

Hay una propuesta para mover el ahorro para la vivienda que actualmente administra el Infonavit al fondo para la pensión que manejan las Afore. Creo que esa propuesta no cambia nada en lo esencial y que, probablemente, con las comisiones que le implicarían al trabajador habría incluso una desventaja.

A mi parecer se requieren hacer dos cosas.

La primera es resolver el problema de corto plazo para seguir sufragando año con año el costo de las pensiones. Cada partido y candidato debe responder a esta interrogante de lo que quizá sea el mayor reto para las finanzas públicas.

Y la segunda es reconocer que el sistema de ahorro para el retiro basado en el ahorro individual tuvo una deficiencia en su diseño de origen, pues no va a funcionar como está para costear el retiro de los trabajadores.

Hay que comenzar una discusión para su reforma, pues nos va a costar a todos y se requiere encontrar una fórmula que permita el mayor consenso.

Si quiere hacer la prueba del ácido a cualquiera que aspire a ser candidato presidencial, pregunte cuál va a ser su respuesta al problema de la crisis financiera de las pensiones y cómo la va a sufragar.

Pocos temas como este van a dejar ver el verdadero alcance de las propuestas de los diferentes aspirantes presidenciales.

 

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