¿Por qué la legión de idiotas sólo existe en las redes sociales?

La Otra Opinión |
09-01-2017 06:06 PM

 

A lo largo de los últimos años, se han publicado en todo el mundo columnas, artículos e incluso libros explicando las bondades y virtudes de las redes sociales para organizar a los ciudadanos con el fin de exigir más democracia y mejores gobiernos.

Los ejemplos son muchos pero lo cierto es que no todos esos esfuerzos por crear comunidad han sido exitosos.

El ejemplo más claro podemos verlo con la llamada Primavera Árabe, que en todo los lugares donde floreció poco o casi nada se ha logrado. En casos como Siria, la solución ha sido mucho peor que el problema inicial.

Viene a cuenta lo anterior, porque en estos últimos días mucho se ha hablado de la organización en estos espacios de los ciudadanos que no están contentos con el “gasolinazo”.

Uno solo tiene que mirar Twitter o navegar por Facebook, para darse cuenta que muchos de nuestros amigos y conocidos han escrito o compartido alguna imagen o link que muestra su molestia ante este tema.

Sin embargo, a pesar de que unos cuantos ciudadanos han logrado ponerse de acuerdo para salir a protestar, la mayoría de esas publicaciones que se han vuelto virales suelen ser falsas o contener información errónea.

Y si algún otro ciudadano que no piensa que todo es un desastre intenta compartir información que no es ni blanca ni negra, sino que tiene matices y datos reales -es decir, que sea información consultada con especialistas- es linchado y acusado de traidor a la patria y de consumidor de “medios vendidos”. Al fin y al cabo ya sabemos que estos espacios sirven en muchas ocasiones para linchamientos virtuales de los que nadie se hace responsable.

Sobre el tema escribió  M. A. Bastenier en El País hace unos días: “Nunca probablemente había reinado en el público un volumen parecido de crítica a los medios de comunicación, como puede apreciarse en el más somero recorrido por las redes; nunca tantos ciudadanos habían considerado a los periodistas, así en bloque, vendidos, la voz de su amo y siempre de un mal amo, tramposos, limosneros a costa de lo que ahora se llama "tráfico en las redes", para generar una publicidad que es hoy bien escasísimo.”

Y es que es curioso el papel de muchos ciudadanos como consumidores de información, como audiencia. Piden que los medios “digan la verdad” e “informen bien”, y es precisamente lo que se hace -casi en todos- los medios nacionales; pero a la hora de que se les pone la información en frente, dudan de ella.

Basta con echar una mirada a los espacios de opinión y análisis -e investigación- para saber que los diarios, radio y televisión buscan a especialistas en los temas, para poder explicar paso por paso a su público este tipo de noticias y cómo repercuten en su vida diaria.

El problema es, como lo han explicado especialistas en comunicación, que muchos internautas que en algún momento fueron consumidores de noticias en la forma tradicional, se han decepcionado al ver que la realidad no se adapta a sus ideas, y han optado por creer en publicaciones o imágenes hechas solo para generar clicks sin importar si lo que se escribe o muestra es verdad o no.

Y para muestra, la siguiente imagen que circula en Facebook y Twitter y que miles de personas han compartido:

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¿Son ustedes ese tipo de lectores y consumidores de información?

¿Creen que toda la responsabilidad a la hora de informar recae en los medios, o piensan que como público tenemos la obligación de exigir mayor rigor periodístico y no compartir mentiras o engaños en redes?

 

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