Por fin aparece Graco, pero evade su responsabilidad en el socavón

La Otra Opinión |
17-07-2017 02:45 PM

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, no sólo se deslindó de la cadena de negligencias que ocasionaron el socavón en el Paso Express de Cuernavaca. Además, salió con una especie de “se los dije”.

Entrevistado por Carlos Loret de Mola, el perredista aseguró que su gobierno emitió no una, ni dos, ni tres, sino siete alertas relacionadas a problemas o irregularidades en la construcción de la obra.

Según Ramírez, desde noviembre de 2016 la Comisión Estatal de Agua advirtió que el drenaje que pasa por debajo de la autopista era obsoleto, por lo que se solicitó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) reemplazarlo por uno del doble del tamaño.

Además, el gobernador dijo que en abril la Secretaría de Protección Civil de Morelos descubrió fallas en la obra y las reportó a la SCT. E incluso aseguró haber advertido que el tramo donde ocurrió el socavón no estaba concluido, por lo que la inauguración era apresurada.

Sin embargo, Graco Ramírez no denunció las supuestas irregularidades el pasado 5 de abril, cuando participó en la ceremonia de inauguración del Paso Express.

Ese día, ante el presidente Enrique Peña Nieto, el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y otros funcionarios, Ramírez se limitó a hacer dos peticiones: por un lado, pidió “señalizar más” para que los automovilistas “le bajen la velocidad” porque “ven que está libre y le meten a todo lo que da”. Y por otro lado, solicitó al presidente que la vía fuera nombrada “Tlahuica” por cuestión de identidad.

Ramírez no dijo nada sobre el problema en el drenaje, del que --según él mismo-- tenía conocimiento desde 2016. Tampoco dijo que la inauguración fuera apresurada. Por el contrario, un boletín de prensa emitido por el gobierno de Morelos destaca que “la modernización y ampliación del Libramiento de Cuernavaca representa el compromiso cumplido del presidente Enrique Peña Nieto y del gobernador Graco Ramírez”.

¿Cómo va a ser un compromiso cumplido si la obra no estaba terminada y la inauguración era apresurada --según dijo el propio Graco Ramírez en su entrevista de este lunes--?

El de Ramírez es un caso sintomático de la hipocresía de varios actores que no tuvieron empacho en salir en la foto y colgarse la medallita el día de la inauguración, pero que al ser descubierta la cadena de negligencias se lavan las manos y reparten culpas.

El gobierno de Morelos dice que la SCT hizo caso omiso a su petición de reemplazar el drenaje que pasa por debajo de la autopista, y a cuyo colapso se atribuye el socavón. Por su parte, las empresas constructoras aseguran que la renovación del drenaje no era parte de la obra, y que correspondía al gobierno estatal darle mantenimiento.

Lo que queda claro es que de una u otra forma, el gobierno de Graco Ramírez tiene responsabilidad en la cadena de negligencias que cobró la vida de dos personas. Ya sea por no haber atendido sus responsabilidades --en cinco años la administración no fue capaz de arreglar el drenaje-- o por no haber impedido la inauguración de la obra con pleno conocimiento de las fallas, todo para que el gobernador saliera en la foto.

 

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