PINOCHET, MADURO Y AMLO; NEGOCIO DE DICTADORES

Ricardo Alemán |
04-08-2017 07:16 AM

No es casual que casi todos los dictadores –en todo el mundo--, estén al mismo tiempo en la exclusiva lista de hombres más acaudalados del mundo.

Y es que la de “dictador” es una vocación gemela a la de depredador y saqueador de un pueblo. Y los ejemplos sobran: Pinochet, Noriega, los Castro, Somoza, Ortega… y en la dictadura venezolana de hoy, Nicolás Maduro.

    Tampoco es nuevo que la represión, el hambre y el crimen son algunos de los más rentables negocios. ¿Lo dudan?

Apenas el 31 de julio, el portal venezolano de noticias La Patilla reveló que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) venden --a sobreprecio--, productos mexicanos, a los más pobres de Venezuela.

    Maduro creó los CLAP en 2016 para “defender la soberanía alimentaria” y combatir la “guerra económica” contra el chavismo.

Se trata de despensas supuestamente integradas por productos cien por ciento nacionales y regionales, vendidas a precios subvencionados por el Estado, a los más pobres.

El reportaje revela, sin embargo, que si bien algunas despensas CLAP tienen productos de Uruguay, Brasil y Colombia, los lotes recientes estuvieron conformados --en su totalidad--, por productos mexicanos.

Resulta que ante la parálisis de la industria venezolana, el régimen de Maduro adquirió productos de primera necesidad de empresas mexicanas.

La operación se realizó a través de la compañía venezolana Postar Intertrade Limited, propiedad de Smark López Bello, empresario señalado por la Oficina de Control de Bienes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, como prestanombres del vicepresidente venezolano Tareck El Aissami, señalado por supuestos vínculos con el cártel de los Zetas, en México.

Postar Intertrade Limited compró a empresas mexicanas como Soriana, La Moderna y COPROP S.A. de C.V. –y muchas otras--, toneladas de arroz, frijol, harina, leche en polvo, aceite y latas de atún y sardina, que después el régimen de Maduro revendió a los venezolanos en las CLAP, como si fueran productos locales.

La adquisición de productos mexicanos por parte de Venezuela fue tan masiva, que el país sudamericano desplazó a Estados Unidos como primer comprador de arroz y frijol.

Sin embargo, el escándalo no se limita a la mentira sobre la supuesta “soberanía alimentaria” de Venezuela, sino al lucro con la necesidad de los más pobres por parte de un gobierno que se dice “socialista”.

Y es que, según estimaciones, cada paquete --con 11 productos básicos de origen mexicano-- que los CLAP venden a los venezolanos, tienen un costo de 16 dólares, pero son revendidos a 34 dólares. Es decir, 112 por ciento más caros, alza que no se justifica por el costo de transportación.

    Las jugosas ganancias van a los bolsillos del dictador Maduro –fortuna con la que presuntamente financia la aventura de Morena en México--, y que según el Tesoro de Estados Unidos tiene una fortuna en paraísos fiscales; fortuna como la que amasó otro dictador de la región, Augusto Pinochet.

    Y es que según el diario chileno La Tercera –del 28 de marzo de 2005--, una pequeña parte de la fortuna del dictador Pinochet fue lavada en México por el empresario Alfonso Romo, uno de los principales financistas de la campaña presidencial de AMLO.

Lo curioso del caso es que el reportaje del diario chileno La Tercera, lo reprodujo La Jornada de México, diario que se encargó de exhibir como pocos los negocios mafiosos de Romo con el dictador chileno, Augusto Pinochet. Hoy, con el dinero lavado de Pinochet, Romo financia las aspiraciones dictatoriales de AMLO.      

    Según La Tercera, en el año 2000 asesores financieros de Pinochet le propusieron invertir 1.2 millones de dólares en bonos de deuda de Pulsar Internacional, el grupo de Alfonso Romo que se encontraba en problemas económicos.

Pinochet aceptó y ordenó a Oscar Aitken, su albacea, retirar parte de los 2.3 millones de dólares que mantenía en el fondo de inversión Cutts & Co de Miami y ejecutar la operación.

Meses antes se había revelado la existencia de 125 cuentas bancarias y certificados de depósitos a nombre de Pinochet. Entre diciembre de 1999 y marzo de 2000, Pinochet cerró las cuentas que mantenía activas y que generaban sospechas.

Por encargo del dictador, Aitken buscó dónde invertir esos fondos y el dinero fue colocado finalmente en México, en la empresa de Alfonso Romo.

Conocedor de los negocios sucios del dictador Pinochet, el empresario Alfonso Romo –que también financió la campaña de Carlos Salinas--, llevó a AMLO a Chile y hasta lo filmó en el despacho de Salvador Allende, a quien Pinochet asesinó. ¡Ver para creer!

¡Negocios son negocios! AMLO en medio de los negocios de los dictadores Maduro y Pinochet.

¿Eso le importa a la izquierda mexicana? ¡Sólo le importa recibir los fondos, con singular alegría!  

Al tiempo.

 

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