¡Peña Nieto hace milagros y habla con Dios!

Ricardo Alemán |
18-04-2017 07:00 AM

Si en un momento de locura colectiva los mexicanos atendieran las ñoñas teorías conspiratorias sobre la captura de Javier Duarte, deberían concluir que el presidente mexicano hace milagros y habla con Dios.  

¿Por qué? 

Porque resultan descabelladas y de risa loca muchas de las conspiraciones de sesudo analistas y reputados políticos y ciudadanos quienes delirantes creen que Enrique Peña Nieto tiene poderes metafísicos, que es capaz de ordenar qué hacer al gobierno de Trump y hasta habla de tú con Dios. 

Por ejemplo, según esas teorías, Peña Nieto sería capaz de ordenar a la DEA, CIA, FBI y hasta a la Interpol –con lo cual sería más poderoso que Trump--, que por años esas agencias se negaran a detener al prófugo Tomás Yarrington. 

Pero un buen día –y luego de convenir con el creador el fin del pecado de la impunidad--, el presidente mexicano ordenó detener a Yarringtong en Italia. Entonces, a una señal, todos en el mundo obedecieron a Peña Nieto. ¡Y se hizo el milagro de capturar al pillo ex gobernador de Tamaulipas! 

Otros descocados, en cambio, creen que Peña Nieto es mago, capaz de engañar a los ciudadanos con un truco. ¿Por qué? Porque sin entender lo que empuja a votar a un ciudadano en una elección estatal --Coahuila, Nayarit o Estado de México--, dicen que la detención de Duarte y Yarrington son producto de una operación político electoral, para que el PRI gane votos. ¿En serio? 

Es decir, que según esa hipótesis y sus locuaces promotores, resulta los ciudadanos y electores son idiotas, retrasados mentales o no entienden que nada tienen que ver con las elecciones mexiquense, nayarita o coahuilense, la captura de ex gobernadores ratas de Veracruz y Tamaulipas. 

Hay otros conspiradores que aseguran que la detención de Duarte se dio en Semana Santa porque “se trata de una cortina de humo” para impedir que los ciudadanos se enteren de las pillerías cometidas por el ex gobernador de Veracruz. Es decir, que de nueva cuenta el gobierno de Peña Nieto habría pactado con el creador para que en la “Semana Mayor” se hiciera efectiva la detención de Duarte.  

Olvidan los genios que sostienen esa “chabacana” hipótesis que 14 de los 16 gobernadores presos, perseguidos y/o liberados desde el año 2000 –entre los que aparecen ex gobernadores del PRI, PAN y PRD--, todos fueron llevados a la justicia por gobiernos estatales o federales del PRI. Ningún gobierno federal o estatal del PAN y menos del PRD han llevado a prisión a gobernador alguno, de cualquier partido. 

Por ejemplo, el PRI acusó y llevó a Prisión a Guillermo Padrés, Jesús Reyna, Andrés Granier, Mario Villanueva, Luis Armando Reynoso, Narciso Agúndez, Juan Sabines, Oscar Espinosa, César Duarte, Roberto Borge, Tomás Yarringtong, Javier Duarte y Humberto Moreira. Si recordamos, Rodrigo Medina fue encarcelado de manera ilegal por el gobernador independiente de Nuevo León y Pablo Salazar fue encarcelado por un gobernador de coalición.  

Además –y por increíble que parezca--, especialistas en la relación México-Estados Unidos aseguran que resultan “sospechosas” las detenciones de ex gobernadores, justo cuando habrá elecciones en México. Pero el “sospechosismo” es mayor cuando “el especialista” dice que existe una colaboración interesada de Estados Unidos en esas detenciones. 

Es decir, según los delirios de reputados analistas, el gobierno de Peña Nieto es tan poderoso –y su presidente tan chingón--, que a cada ocurrencia del PRI para enseñar el músculo electoral, ordena al gobierno de Trump ponerse al servicio de los intereses electorales del tricolor. ¡De locos...! 

Y qué decir de quienes se aventaron la locuaz puntada de que Duarte no fue atrapado gracias a las investigaciones de autoridades mexicanas, sino que “Duarte se entregó”. El argumento de la entrega pactada no tiene más respaldo que la liberación de la esposa de Duarte, porque nadie presentó denuncia en su contra. 

Quienes suponen ese despropósito ignoran que el parentesco no es motivo y/o causal para acusar a la esposa de un presunto criminal. Y es que si nadie acusó formalmente de un presunto delito a la esposa de Duarte, no hay causa que perseguir; sea o no culpable de alguna irregularidad. 

Y no faltaron los que vieron en la risa de Duarte quién sabe qué pacto con el gobierno y aquellos que imaginan que la captura es “juguete” para desatar una madriza contra AMLO.

Y, a propósito, la joya de las estupideces provocadas por la captura de Javier Duarte, estuvo a cargo del dueño de Morena. AMLO dijo que el gobierno federal convierte en “chivo expiatorio” a Duarte. Es decir, según AMLO, Duarte es inocente. 

¿Cómo entender tamaña estupidez? 

Sin duda que Peña Nieto hace milagros y habla con Dios 

Al tiempo. 

 

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