¡MONREAL SERÁ ECHADO DE MORENA!

Ricardo Alemán |
30-08-2017 06:00 AM

Se equivocan los que suponen, creen o imaginan que Ricardo Monreal pretende negociar su permanencia en Morena.

    No entienden de la política mexicana --ni la o por lo redondo--, y no conocen a Monreal los que piensan que el zacatecano está gritando porque quiere que le devuelvan el lugar que de manera tramposa le arrebató el dueño de Morena.

    No, basta echar una mirada a la histórica “madriza” que le han puesto a Morena, a su dueño y a sus gerentes a causa de Monreal, para entender que el delegado de Cuauhtémoc no puede permanecer un minuto más en el partido rojo.

    Y es que si no se han dado cuenta, resulta que gracias a Monreal, a su gritería y a la legitimidad de sus reclamos –sin tomar en cuenta la parodia que hace de AMLO en los tres videos públicos, en donde ridiculiza al tabasqueño con sus propias palabras--, Morena ha vivido la peor paliza de su historia.

    Y es tal la paliza que puede significar para Morena y para su dueño el mismo costo que el “¡cállate chachalaca!” y que el plantón de Reforma al Zócalo. Es decir, la de Monreal a Morena es una afrenta mayor que no se paga con nada, que no se negocia y que en el territorio del tabasqueño no se perdona.

    Por eso, es una tontería y hasta una ingenuidad creer que Monreal está buscando el acuerdo, la negociación o el perdón. Y es que si alguien sabe olfatear la dirección adversa de los vientos de la política, ese se llama Ricardo y se apellida Monreal.   

    Así, por ejemplo, nunca antes un joven partido como Morena, sus dueños y sus gerentes habían sido víctimas de tal “madriza” en tan corto tiempo. Nunca antes un joven partido como Morena había sido exhibido por uno de sus más experimentados cuadros como un partido cuyo discurso y credo van el dirección contraria a su doctrina, sus postulados y, sobre todo, con su comportamientos cotidiano.

    Gracias a Monreal, el partido Morena es visto hoy por sus afines y sus críticos con el reino de la trampa, la deshonestidad, el engaño y la violación de las normas democráticas elementales.

    ¿Alguien supone que habría lugar para AMLO y para Monreal en un partido como Morena, luego del cisma que provocó el primero y que detonó el segundo?

    En sus escasos cuatro años de vida Morena no había vivido una crisis como la que hoy vive gracias a Ricardo Monreal. En su corta vida, Morena no había visto a ningún líder o dirigente retar “al iluminado” y ridiculizarlo como lo ha hecho Monreal. Y en ese breve espacio nunca un “ambicioso vulgar” como ya motejan a Monreal en Morena, había exhibido con tal claridad el engaño democrático llamado Morena.

    Por eso, de un momento a otro, Monreal “será echado del paraíso de Morena” y su cabeza colgada del palo más alto de la plaza pública, a manera de escarmiento para los que pretenden seguir el camino de la rebelión y la subordinación.

    Y es que Morena es “un partido de hombres y mujeres libres…” en tanto no cuestionen la intolerancia, el autoritarismo, la antidemocracia y el engaño de sus dueños y gerentes.

    Pero la salida de Monreal del partido rojo va mucho más allá del despido de “uno más”. Si no lo han entendido, con la fuga de Monreal se abre el primer “reflujo” de militantes rojos a otros partido y se pone fin a la percepción errónea de que Morena es un templo de la victoria, la virtud y la unidad.

    Con la salida de Monreal el partido Morena pierde un puñado de senadores y diputados, pierde dirigentes estatales, pierde buena parte de la escasa estructura territorial. Pero también confirma que Morena puede seguir los pasos del PRD; desfondarse a causa de los errores y los horrores de sus dueños.

    Pero que nadie se equivoque. Monreal no piensa renunciar Morena, no piensa poner casa aparte, pero tampoco piensa quedarse quieto dentro del partido rojo. ¿Por qué?

Porque planea insistir en la implantación de reglas claras dentro de Morena, planea empujar a favor de la transparencia política y económica; por el regreso a las reglas democráticas en las decisiones del partido y, sobre todo, se propone la consolidación de un partido institucional y no de un caudillo.

En pocas palabras, Monreal luchará intramuros de Morena porque al interior del partido de AMLO se haga realidad todo lo que pregonan líderes y dirigentes, de dientes para afuera.

¿Habrá honestidad, transparencia, congruencia y reglas democráticas en Morena? Imposible.

Por eso, Monreal no permanecerá mucho tiempo en Morena.

Al tiempo.      

    EN EL CAMINO.

    Por cierto, en el PRI no ven con malos ojos el regreso del “hijo pródigo”. ¿Qué tal una alianza con Monreal como aspirante del tricolor y el verde por CdMx? 

 

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