Miguel y José Antonio: ¿Quién será el último en la risa?

05-10-2016 10:35 AM

En una declaración que recuerda un clásico periodístico –“¿De que se ríe señor Presidente?”-, el jefe de Gobierno, Miguel Mancera, reprochó al jefe de las finanzas públicas, a José Antonio Meade, la risa durante la presentación del presupuesto para 2017.

El enojo de Miguel Mancera, como saben, se debió a que en dicho presupuesto se incluía un severo recorte presupuestal para la capital del país.

Por esa razón, el jefe de Gobierno exigió seriedad al secretario de Hacienda.

Sin duda que es una muy mala noticia –para la Ciudad de México y para cualquier otra entidad del país-, la obligada reducción presupuestaria.

Sin embargo, la capital del país reciente aún más los recortes, precisamente por su calidad de asiento de los poderes federales.

Es decir, que la Ciudad de México, realiza una erogación extraordinaria en los servicios derivados de ser el asiento del Estado mexicano; de los tres poderes de la Unión.

Por ello, hasta 2016, el presupuesto había considerado la modalidad de presupuesto de capitalidad, consistente en 4 mil millones de pesos, precisamente para ese gasto extraordinario.

Sin embargo, para 2017 uno de los mayores impactos presupuestales es justamente en ese rubro.

Pero el problema real, sin embargo, no es tanto económico, sino político.

¿Por qué?

Porque si bien el jefe de Gobierno, Miguel Mancera, tiene la obligación de cuidar el dinero público, los recursos y el presupuesto para la capital del país, también es cierto que la confrontación con José Antonio Meade tiene más de electoral que de económico.

Por ejemplo, para nadie es secreto que Miguel Mancera, avanza en dirección a convertirse en candidato presidencial de las izquierdas-PRD, MC, PT y otros-, además de ser abanderado independiente.

Tampoco es nuevo que, José Antonio Meade, aparece como uno de los potenciales aspirantes presidenciales por el PRI.

Y frente a ese escenario, no resulta ninguna novedad que Miguel Mancera, responda a un esquema de confrontación deliberado con el gobierno federal –de Peña Nieto-, para mostrar al electorado potencial de 2018 que será el candidato contrario al régimen priísta.

Dicho de otro modo, que Miguel Mancera actúa hoy, desde la jefatura del gobierno capitalino como un certero candidato presidencial.

Y es que para los observadores puntuales de la cosa político electoral, la bandera presupuestal que enarbola Miguel Mancera, es, en el fondo, una invaluable bandera electoral, rumbo a 2018.

Por eso la pregunta: ¿quién será el último en reír?

Al tiempo

 

Tags: