Los otros crímenes de Javier Duarte

20-12-2016 07:02 PM

La forma en que Javier Duarte desvió recursos del erario público, malversó fondos, dejó al estado en quiebra y luego huyó de la justicia, han hecho del exgobernador de Veracruz el símbolo de la corrupción en la política mexicana moderna.

Sin embargo, Duarte no debe ser encasillado sólo como un político corrupto, pues ello conlleva el riesgo de olvidar otra cara de su gobierno que merece ser recordada, no con gratitud, sino con igual o mayor coraje que el daño infligido por el expriista a las finanzas veracruzanas. Se trata de los asesinatos y las desapariciones forzadas.

Al margen de los procesos que enfrenta por casos de corrupción, sobre Javier Duarte pesan al menos 35 denuncias presentadas ante la PGR por miembros del Colectivo Solecito, un grupo de más de 140 personas que buscan sus familiares desaparecidos en el estado de Veracruz.

¿Y cuál es el motivo de estas denuncias en contra de Duarte?

Los miembros del Colectivo Solecito acusan a Duarte por haber formado parte de la cadena de mando en materia de seguridad --siendo el máximo mandatario del estado-- durante el periodo en que más desapariciones se registraron en la historia de Veracruz.

Así, el legado de Duarte en Veracruz no es sólo el de un sexenio plagado de actos de corrupción: también es el de un sexenio violento, que costó miles de vidas, y en que la administración estatal poco o nada hizo para combatir delitos como la desaparición forzada.

Tan sólo en el periodo en que Duarte gobernó Veracruz --entre diciembre de 2010 y octubre de 2016-- se registraron 627 de los 681 casos de desaparición de personas contabilizados entre 2006 y 2016. Es decir, que del total de casos de desaparición ocurridos en los 10 años más recientes, el 92 por ciento ocurrieron en la administración del hoy prófugo exgobernador.

Pero eso no es todo. A Duarte no sólo se le acusa por haber incurrido en la omisión de sus responsabilidades. El periódico El Financiero también detalla que el exgobernador enfrenta acusaciones de haber participado en casos de desaparición forzada, como el de la joven Gemma Mávil.

Aunado a ello, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la administración de Duarte fue en la que se registraron más altos niveles de homicidio en la entidad. Tan solo en el mes de julio de 2016 hubo 132 casos de homicidio en la entidad, cifra más alta desde que se recopila la estadística.

Y si bajo el mando de Duarte Veracruz fue un sitio difícil para vivir para la población en general, ello fue así especialmente para los periodistas. En la administración Duarte fueron asesinados más de 20 periodistas, y en la mayoría de los casos el exmandatario se lavó las manos afirmando que todo era obra del crimen organizado --como si no hubiera sido su responsabilidad garantizar la seguridad de los ciudadanos--.

De tal forma, la deuda de Duarte con la justicia es más amplia que su desfalco del erario público, su enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y demás cargos relacionados con corrupción.

¿Será que las autoridades lograrán presentarlo ante la justicia para que pague por dichas cuentas?

 

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