Los medios frente a la violencia

Marco Levario Turcott |
16-06-2017 08:16 AM

Álvaro Delgado enarboló hoy una manta contra la violencia a los periodistas durante un acto donde hablaba Enrique Peña Nieto, quien interrumpió su discurso para que el reportero de Proceso exhibiera su mensaje con libertad. Esta es mi opinión:

La revista donde labora Álvaro no ha participado en una sola de las acciones dispuestas por los medios frente a la violencia contra los profesionales de las noticias; no lo hizo ni el 25 de marzo de 2011 con el pacto para la cobertura de la violencia ni lo hizo hace unas semanas frente a las iniciativas que todos conocemos. Pero además, los lectores no sabemos porqué y esto es básico pues implica definiciones editoriales transparentes y, creo, compromisos también.

Además del diario Reforma, Proceso –con plena libertad editorial– ha difundido mensajes de los narcotraficantes y además de que, insisto, no sabemos porqué, esto implica dar espacio a criminales y, a veces al difundir sus videos, se exalta la violencia. Esto último no solo es una opinión mía, ni principalmente, en el gran acuerdo que al respecto de la cobertura se llevo a cabo en Colombia, implicó que los medios aceptaran no difundir ni los mensajes ni los videos de los narcotraficantes porque ello implicaba hacer propaganda. (Quien quiera conocer más al respecto puede hacer una búsqueda en los textos de Javier Darío Restrepo o consultar “El zumbido y el moscardón”, de su autoría).

¿Estas expresiones, como la de Álvaro Delgado, son legítimas? Lo son en mi opinión, incluso aunque no tengan más efecto que la presencia mediática de su protagonista. Vale decir que lo son aunque no tengan incidencia ni presente propuestas ni compromisos (incluso hasta en cuanto al respeto que merecen las víctimas para no difundir su imagen yerta, como lo hace la revista Proceso asiduamente)

Al gobierno hay que exigirle, me parece, entre otras cosas porque es el principal responsable de la seguridad en nuestro país. Y sostengo que junto con ello, vale la pena que los medios establezcamos compromisos con la sociedad en relación con nuestra cobertura informativa, y es que el problema de la inseguridad es complejo como para reducirlo a proclamas. Sin duda que los medios y los periodistas podrían dar un paso central en ese sentido animándose a intercambiar ideas entre ellos, incluso hasta para mejorar nuestras propias prácticas. Para mí lo demás es como un petardo que pronto olvidan los demás.

 

 

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