Liberar o no el precio de las gasolinas

SDP Noticias |
30-12-2016 04:56 PM

POR: ARISTÓTELES NÚÑEZ

Muchos temas y decisiones de gobierno han sido controvertidas en los últimos años, pero ninguna lo había sido tanto como el incremento en el precio de las gasolinas, la razón es muy simple: el gobierno necesita recursos y el estado mexicano apostó por una reforma energética.

Las consecuencias de una reforma en materia energética son muchas, algunas son que se promueve la inversión privada para crear un mercado abierto y competitivo, donde haya más inversionistas extrayendo, produciendo y vendiendo productos derivados del petróleo, entre ellos el diesel y la gasolina (combustibles); otra es que Pemex, la gran dependencia mexicana y su sindicato, deben dejar de manejarse como dependencia pública y deberán administrarse como una empresa, sí, como una empresa si quiere sobrevivir.

Derivado de ello es que los precios de los combustibles se liberan, ahora el precio lo establece el mercado, anteriormente el precio lo determinaba el gobierno. Sí, cuando les digo que lo determinaba el gobierno, quiero decir que el precio lo definía un pequeño grupo de funcionarios técnicos expertos hacendarios y no el mercado.

Imaginen ustedes que para fijar el precio del limón, el aguacate, el jitomate o el frijol no importara la suma de los costos de producir: la compra de semilla, el costo de cultivar, lo seguros de la siembra, el costo de recolección, el costo de transportarlos, de almacenarlos, de distribuirlos; tampoco importara el margen, ese porcentaje que el productor, distribuidor y vendedor llaman utilidad. Imaginen ustedes que el precio se determinara por las necesidades de dinero del gobierno o por las necesidades electorales y entonces el precio lo determinara un grupo de técnicos, el resultado es lógico: nadie tendría interés en producir, menos de invertir, a nadie le importarían los costos, al final de cuentas el precio lo determinaría un grupo de personas que ni siquiera conoce el campo. Eso pasaba en Pemex, solo que muchos no nos dábamos cuenta.

Ahora los precios de las gasolinas lo determinarán las “fuerzas” del mercado: el costo de producción (o el precio internacional de referencia que tendrá que ser equivalente al costo de adquisición), el costo de almacenamiento, el costo de distribución, la suma de los impuestos y el margen de los participantes en la cadena, principalmente.

Y es aquí donde vale la pena detenerse, pueden bajar los precios de las gasolinas y el diesel en México, sí y solo sí, se presentan algunos de los siguientes supuestos:

• Baja el precio del petróleo, y por tanto el costo de producción o el costo de adquisición es menor.

• Baja el dólar, recuerden que Pemex compra en el extranjero casi la mitad de gasolina que vende en México y la paga en dólares no en pesos.

• Se otorgan subsidios, es decir el Gobierno asume parte del costo para que no suban los precios.

Como los dos primeros supuestos no dependen del gobierno mexicano sino del mercado internacional y de los factores económicos internacionales, nos concentraremos en el último, los subsidios.

Cuando Pemex se manejaba como dependencia pública y era la única participante en el mercado de los combustibles en México (monopolio), los gobiernos determinaban los precios de la gasolina, muchas veces para obtener recaudación fácil solo bastaba subir el precio de la gasolina. Pero también cuando querían evitar un descontento social, bastaba con dejar de subirla, subirla de manera gradual (política deslizamientos mensuales) o congelar los precios, como se hizo en 2009, todo ello se hacia a través de subsidios.

Los subsidios implican, por su naturaleza, que toda toda la sociedad asuma el costo de no cobrar algo en beneficio de quienes deben de pagarlo. Me explico, los precios disminuidos de la gasolina barata en México entre 2008 y 2014 los pagamos todos los mexicanos, tuvieran auto o no, en beneficio de la economía familiar de quienes si tenían auto (alrededor de 14 millones de hogares en México tienen auto nuevo o seminuevo)

Cuando el gobierno decide bajar los precios de los combustibles por debajo de su precio de mercado o disminuir los impuestos que lo gravan, deja de recibir recursos, eso es subsidiar. Los subsidios generan un faltante en las finanzas públicas y un beneficio a un solo sector o segmento de la sociedad provocando que toda la sociedad lo pague.

En este caso si se subsidia la gasolina, el costo de no recibir esos recursos o de generar pérdidas en Pemex (más pérdidas) la pagaremos todos los mexicanos, tengan o no automóvil, compren o no gasolina.

Los subsidios en la gasolina en el periodo de 2006 a 2012 ascendieron a 709 mil 864 millones de pesos, mientras que de 2013 a 2014, ascendieron a 98 mil 843 millones de pesos. Durante 2015 el subsidio no existió.

Imaginen ustedes lo que se dejó de hacer con esos recursos, si el programa Prospera antes llamado Oportunidades tiene un presupuesto de 82 mil millones de pesos anuales; la UNAM tiene un presupuesto de casi 40 mil millones de pesos anuales; el presupuesto anual del ISSSTE es de 230 mil millones de pesos anuales; el del IMSS asciende a poco más de 540 mil millones de pesos.

Ahí está el dilema para el gobierno, si decide subsidiar tendrá que hacer un recorte al gasto público, endeudarse o subir otros impuestos, cualquiera de ellas; además mandará una señal errónea de poca seriedad a los mercados y podría poner en riesgos las nuevas inversiones en el sector energético.

Si decide mantener el precio conforme a criterios de mercado y no mover los impuestos establecidos a las gasolinas, garantiza el presupuesto pero genera el descontento social, una cascada de desinfomación que rebasa la capacidad de comunicar y una joya gratis para las banderas electorales de los políticos.

No liberar los precios de las gasolinas desde mi punto de vista será un error, liberarlos como se ha propuesto generará críticas, descontento y amenazas electorales, pero será la medida financiera más sana para el país. Pemex y el país, no puede seguir subsidiando el costo de las gasolinas, ni tampoco puede disminuir impuestos salvo que recorten en serio el gasto público, quien crea que esto es posible que haga la propuesta, que convenza a los diputados y que ahora si todos paguemos impuestos.

Algunos datos duros:

 En México se estima se consumen poco más de 60 mil millones de litros de combustible por año, un peso más o un peso menos por litro representa una recaudación de 60 mil millones de pesos o un faltante de 60 mil millones de pesos en las finanzas públicas.

 Poco más de 4.5 de cada 10 litros que usted compra de gasolina viene del extranjero.

 En los últimos años salía más barato comprar en el extranjero una refinería (productora de gasolina) funcionando que construir una en México (gracias a la ineficiencia de Pemex).

 El precio de la gasolina en México magna se ha incrementado de 7.88 a 13.98 pesos por litro entre 2010 y 2016.

 Precio por litro de gasolina en algunas ciudades del mundo a diciembre de 2016 (convertido a pesos mexicanos, tipo de cambio 20 pesos por dólar):

- Perú 19.80 pesos

- España 25.4 pesos

- Francia 29.4 pesos

- Brasil 22.80 pesos

- Japón 21.60 pesos

- Canadá 18.20 pesos

- Guatemala 16.2 pesos

- Colombia 13.6 pesos

- China 19.60 pesos

- México 13.98

 Precio promedio de exportación del petróleo mexicano:

- En 2011, 101.1 dólares por barril.

- En 2012, 101.9 dólares por barril.

- En 2013, 98.4 dólares por barril.

- En 2014, 85.4  dólares por barril.

- En 2015, 43.2 dólares por barril.

- A noviembre de 2016, 34.8 dólares por barril.

 Pemex produjo en promedio 2 millones 164 mil barriles diarios de petróleo en 2016, mientras que en 2004 cuando alcanzo su máximo histórico produjo 3 millones 383 mil barriles diarios en promedio. Una caída de 36 por ciento de la producción de su máximo histórico.

 Según estadísticas de INEGI, el 83 por ciento del gasto para adquirir un vehículo nuevo lo hicieron los tres grupos que más recursos ganan.

 Según INEGI, en 2014 un tercio de los hogares familiares (los que más recursos ganan en México) gastaron 60 mil 918 millones de pesos en la adquisición de automóviles nuevos, mientras que el resto de los hogares (los que menos ganan) apenas gastaron mil 765 millones de pesos.

Tomado de SDP Noticias

 

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