¿Le irá requetebien a la maestrita?

José Contreras |
11-05-2017 06:30 AM

Referirse a la candidata de Morena al gobierno del estado de México, Delfina Gómez Alvarez, como “maestrita” no tiene la intención de denigrarla; no podría ser así cuando ella ha usado ese término para referirse a sí misma en más de una ocasión.

En cambio, al autoasumirse como “maestrita”, ella sí denigra a quienes se dedican a la docencia, pues en el tono y con la intención que lo hace, da a entender que ser maestro es ser poca cosa.

Delfina Gómez es maestra no sólo porque forma parte del sistema docente de la SEP, sino porque tiene dos maestrías, una en pedagogía y una en educación. Por lo tanto, debería asumirse orgullosamente como maestra en toda la extensión de la palabra, en lugar de llamarse a sí misma y en tono lastimero, “maestrita”.

En el segundo debate institucional entre candidatos al gobierno del estado de México, Delfina fue la misma de siempre: la que balbucea en lugar de hablar, la que no le habla de frente a la cámara porque tiene que leer sus tarjetas, la que se equivoca en conceptos y lo más grave de todo: la que no responde a los señalamientos de corrupción.

Quienes seguimos el debate del pasado martes observamos a una Delfina Gómez que no tiene el perfil para ser gobernadora. Sin la cercanía de su protector político, Andrés Manuel López Obrador, Delfina no es nadie.

Quien ha hecho campaña en el estado de México, quien ha llenado los templetes, quien ha salido en todos los spots, ha sido López Obrador, no ella.

Delfina ha jugado el triste papel de Juanita de un líder mesiánico, autoritario y populista, que está obsesionado con ganar la Presidencia de la República. Ya antes jugó un papel similar, cuando, como alcaldesa de Texcoco, no fue más que la marioneta del cacique regional, Higinio Martínez.

Es tan triste su papel de Juanita, que calla cuando López Obrador le da órdenes en pleno templete de campaña y frente a la multitud, como hizo en su momento con el Juanito original, el de Iztapalapa.

“Le vamos a pedir a Josefina que se pare a las 5 de la mañana para que ofrezca conferencias de prensa”, dijo una vez López Obrador en el templete.

“Le vamos a pedir a Josefina que cancele las obras del nuevo aeropuerto cuando gane la gubernatura”, dijo en otra ocasión. Y Delfina, callada, disciplinada.

Para López Obrador, Delfina Gómez es una tuerca fundamental en su maquinaria electoral rumbo a la sucesión presidencial del 2018. Si esa tuerca, que ha estado un poco floja en los últimos días se sale, la maquinaria obradorista quedará tambaleante.

A la “maestrita” no le han salido bien las cosas últimamente. No ha sido capaz de responder a las acusaciones fundamentadas sobre desvío de recursos de los salarios de los trabajadores cuando fue alcaldesa de Texcoco.

Aún así, Delfina dijo el martes en el debate que les está yendo “súper requetebien”. ¿Será?

OFF THE RECORD

**FUERO SOBRE RUEDAS

El coordinador de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, Marko Cortés, se mueve en la CIudad de México en una camioneta que tiene tapada la mitad de su placa.

El motociclista que lo escolta de plano tiene tapada toda su placa.

Dicen los que saben que es una estrategia para burlar las fotomultas.

Para algo está el fuero.

**TODOS IGUALES

El INE determinó que todos los candidatos al gobierno del estado de México fueron omisos al reportar sus gastos reales de campaña.

Es decir, todos despilfarran recursos provenientes de nuestros impuestos.

Así que, al menos en este terreno, ni a cuál irle.

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