La verdad sobre el 68

José Contreras |
03-10-2017 06:00 AM

José Contreras

Es increíble que a 49 años de la masacre del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, aún no sepamos exactamente lo que ocurrió ahí y por qué ocurrió.

Posiblemente el tema intimide a los historiadores, pues no hay un solo libro que derribe todos los mitos y cuente, con datos precisos, todo el movimiento estudiantil del 68, que culminó con la masacre de Tlatelolco.

Lo que sabemos con certeza es que los primeros disparos salieron del Edificio Chihuahua, que los militares que tenían cercada la Plaza respondieron y que la gente que había acudido al mitin quedó atrapada en el fuego cruzado.

Y aunque se trató de una masacre que no se debe repetir, no hubo “miles de muertos”, ni siquiera “centenares de muertos” como dice la leyenda.

De entonces a la fecha se mantiene una danza de cifras, pero las que están avaladas tanto por el gobierno como por los integrantes o simpatizantes del grupo agredido, son muy parecidas.

El mismo 2 de octubre, la Presidencia de la República informó que hubo 26 muertos, 100 heridos y mil 43 detenidos. Cuatro días después, el Consejo Nacional de Huelga informó --según una nota del periódico El Día, que hubo “cerca de 100 personas muertas”.

Días más tarde, el propio CNH --lo que quedaba de él, porque la mayoría de los principales líderes había sido detenida--  decía que los muertos superaban los 150, pero no aportaba pruebas.

Durante un intercambio de comunicaciones confidenciales entre personal de la Sedena y de la policía del entonces Distrito Federal --las tarjetas se encuentran en el Archivo General de la Nación-- se habló de 42 muertos: 38 civiles y cuatro militares.

La leyenda sobre cientos o miles de muertos se empezó a crear a partir de los reportes que enviaron a sus medios algunos corresponsales extranjeros.

El corresponsal del diario británico The GuardianJohn Rodda, --presente el día de los hechos en Tlatelolco-- envió una nota diciendo que hubo 500 muertos.

Lo que no explicó en ese momento pero sí lo hizo en días posteriores, fue que ese dato lo obtuvo de lo que le platicó un amigo periodista mexicano.

Luego el corresponsal habló con integrantes del CNH y redujo su cifra a 325 muertos.

En 1970, el poeta Octavio Paz retomó esa nota de The Guardian en su libro Posdata, en donde escribió que los muertos del 2 de octubre fueron 325.

El mito se empezó a derrumbar cuando, en 1993, la Comisión de la Verdad --independiente del gobierno-- se dio a la tarea de recopilar información y, tras analizar diversos testimonios, solo pudo documentar 40 muertos.

El Ejército como institución aún carga con el estigma del 68, pues la leyenda asegura que el Ejército masacró a los estudiantes.

Las balas salieron de las armas del Ejército, pero testimonios de protagonistas presenciales y el sentido común permiten suponer que no hubo una orden de disparar directamente en contra de los manifestantes.

Se trató de un plan maquiavélico en el que un sector del Ejército --el Batallón Olimpia, cuyos integrantes vestían de civil-- recibió la orden de disparar desde el edificio Chihuahua en contra de las tropas uniformadas, lo que hizo que éstas respondieran. Eso provocó el fuego cruzado en el que los manifestantes quedaron atrapados.

Si las tropas, que eran muchas, hubieran disparado a mansalva, directamente en contra de la multitud, entonces sí los muertos hubieran sido cientos o miles.

Como sea, se trató de una artera agresión urdida desde los más altos círculos del poder, con la intención de terminar, de manera contundente, con el movimiento estudiantil que amenazaba la organización de los juegos olímpicos.

¿Quién urdió ese plan maquiavélico? El posible autor intelectual aún vive: el ex presidente Luis Echeverría, entonces secretario de Gobernación y ya con la mira de ser el próximo presidente.

Y el ejecutor, el que dio las órdenes, fue el presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien aún como presidente asumió públicamente la responsabilidad “personal, ética, social, jurídica, política e histórica” --así lo dijo él--  de todas las decisiones del gobierno relacionadas con el 68.

OFF THE RECORD

**USO INDEBIDO

Lamentablemente, los hechos del 68 han sido tomados durante años como pretexto para que grupos de anarquistas y organizaciones de distinto corte tomen las calles para hacer de todo, menos conmemorar los hechos de hace 49 años.

Los anarquistas arremeten contra los comercios y contra el mobiliario de la ciudad, algo completamente ajeno a lo que hacían quienes participaron en el movimiento del 68.

**LOS DE ABAJO

El PAN anunció que despedirá al 50 por ciento de su personal de nómina y prácticamente a todos los de honorarios para ahorrar recursos y destinarlos a los damnificados.

O sea que el “apoyo” que tanto cacarea Anaya será pagado por los de abajo.

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