La mezquindad de los periodistas detractores de EPN

La Otra Opinión |
18-05-2017 04:54 PM

La tarde de ayer en Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto se reunió en privado con los gobernadores del país para fijar acciones conjuntas que disminuyan la vulnerabilidad de los periodistas.

Más tarde, ofreció una conferencia de prensa en donde estuvieron presentes funcionarios y comunicadores. En el acto, el mandatario señaló que los crímenes de esta categoría no quedarán impunes.

Además anunció tres medidas para proteger a los periodistas, las cuales consisten en el fortalecimiento de la estructura y el presupuesto designado para la protección de los defensores de DD.HH. y periodistas. El establecimiento de un esquema nacional de coordinación con las entidades federativas. Y el fortalecimiento de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión.

Sin embargo, apenas concluyó el encuentro, las críticas de los detractores del gobierno de EPN no se hicieron esperar. Algunos --como Julio Hernández-- aseguraron que no pueden confiar en las palabras del jefe del Ejecutivo porque tardó cinco años en “darse cuenta que en México matan periodistas”. Otros, como los directivos de Proceso, señalaron que los miembros del Estado Mayor Presidencial “estuvieron tomando fotografías al grupo de reporteros gráficos que se habían manifestado exigiendo justicia”.

Nada más absurdo que eso, pues además de que son posiciones maniqueas, creer en estas teorías significa focalizar la raíz del problema en otro punto, y olvidar quiénes son los verdaderos responsables de tales crímenes.

A los periodistas no los mata el Estado, los mata la delincuencia organizada que opera en las entidades del país.

Por otro lado, hay que señalar que no es el gobierno federal el responsable de cuidar a los comunicadores, pues en primera instancia están las administraciones locales para hacerlo; así que si alguien ha fallado son los gobernadores, quienes durante muchos años han dejado el tema de lado o incluso se han vuelto cómplices del narco.

Además, es preciso señalar que una acción para proteger a los ciudadanos --sin importar la labor a la que se dediquen-- debería de ser bienvenida en cualquier momento, y rechazarla es únicamente prueba de mezquindad y orgullo.

Para finalizar, valdría la pena preguntar… ¿Por qué los medios y periodistas inconformes con las medidas y declaraciones de Peña Nieto no externaron su punto de vista cuando tenían de frente al mandatario? ¿Por qué esperaron tantas horas para hacerlo? ¿Dónde quedó su periodismo valiente?

 

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