La guerrilla y la CNTE

Ricardo Alemán |
10-08-2016 10:24 AM

En distintos momentos aquí dijimos que sólo era cuestión de tiempo para que se confirmara lo que es un secreto a voces; que detrás de la CNTE se mueve el interés de grupos guerrilleros que operan en los estados de Oaxaca, Guerrero, y Chiapas.

Y hace unas horas, de manera formal, el líder del sector privado michoacano Arcadio Méndez, envió una carta al presidente Enrique Peña Nieto en la que solicita “la desaparición de las normales rurales” ya que en esas escuelas se capacita a guerrilleros.

El también concesionario del transporte publico dijo que en esas instituciones educativas “desde el primer año no aprenden otra cosa que tácticas guerrilleras”, y los estudiantes son inducidos a la práctica de distintas disciplinas de interés para los grupos radicales.

La declaración se suma a una revelación dada a conocer recientemente por el Financiero, de acuerdo con un informe de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) del estado de Guerrero, en dónde se señala que militantes de Morena eran adiestrados por grupos vinculados al ERPI.

Pero lo que hoy es noticia en los medios de comunicación, que incluso es parte de la denuncia de sectores que han sido víctimas de la violencia, el vandalismo y la delincuencia de los grupos radicales de la CNTE, ha sido un secreto a voces en las últimas tres décadas.

Y es que pocos años después del nacimiento de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación y poco después de que ese grupo perdió la brújula respecto a la democratización del magisterio, la CNTE se convirtió en un jugoso botín de grupos clandestinos.

De esa manera, tanto el dinero público como los recurso provenientes de la extorsión política han servido para financiar a los grupos clandestinos. Lo que menos importa es la educación y el objetivo es la desestabilización.

Hoy queda claro, para cualquiera que esté interesado en el tema, que la CNTE es uno de los principales promotores de la desestabilización política, económica y social.

Y el mejor ejemplo es el estado de Oaxaca, en donde la guerrilla urbana prácticamente ha llevado a la quiebra a esa entidad, en medio de la ingobernabilidad.

Pero además solo basta echar una mirada a la táctica empleada por la CNTE, para entender que su objetivo no es la educación, tampoco el bienestar de los niños y de los maestros. No, su principal objetivo es desestabilizar las instituciones.

Peor aún, el escenario se torna más complejo si recordamos que la CNTE también se ha convertido en un brazo político del partido Morena, de Andrés Manuel López Obrador.

Y el riesgo es el mismo que ya han corrido democracias como la venezolana y la argentina, entre otras, en donde la combinación entre política y radicalismo es letal para la democracia.

@RicardoAlemanMx

@OpinionLSR

 

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