La delgada línea que divide al vandalismo de la libertad a manifestarse

La Otra Opinión |
04-01-2017 06:09 PM

 

La noche de ayer fueron detenidas casi 50 personas que participaron en actos de saqueo de tiendas de autoservicio y de conveniencia localizadas en el Estado de México.

Los vándalos se encontraban encapuchados y sustrajeron pantallas de televisión, artículos electrónicos y juguetes de un supermercado Chedraui.

Lo sorprendente de la situación es que las mismas personas también participaron en las movilizaciones de protesta por el incremento al precio del combustible, y mantuvieron cerradas diversas vialidades de la entidad, generando incertidumbre y caos.

Sin embargo, estos no fueron los únicos hechos violentos que se han registrado a partir del “gasolinazo” en la entidad o el país, pues también se han provocado incendios cerca de gasolineras con tal de hacer notar el descontento.

En el municipio de Acolman, Edo. Méx., vecinos quemaron llantas junto a una estación de gasolina, donde cerraron el paso, amagaron a los empleados y regalaron combustible a los que se encontraban presentes.

Sin lugar a dudas, participar en manifestaciones es un derecho del que todo ciudadano goza; sin embargo, es preocupante que las manifestaciones se salgan de control y por medio de la violencia intenten mostrar el descontento, tal como en meses pasados ocurría en Oaxaca con las protestas de la CNTE.

De acuerdo con los reportes, cuando la Sección 22 tomó el centro de Oaxaca --en junio de 2016-- personas que participaban en las barricadas de apoyo al movimiento magisterial saquearon tiendas departamentales y de autoservicio.

Así se generó una situación de caos y escasez similar a la de Venezuela, y es que las autoridades poco lograron hacer para evitar el aumento del pánico social, pero también que los manifestantes continuaran robando los negocios.

Durante varias semanas --recuerdan los testigos-- el centro del estado de Oaxaca permaneció sin luz, los comercios con las cortinas cerradas y la gente atrincherada en sus casas.

El vandalismo de la CNTE se convirtió en un problema tan grave que para julio los habitantes de Oaxaca recibieron a muy pocos visitantes --en comparación con años anteriores-- para la celebración de la Guelaguetza.

Por ello, vale la pena preguntarnos, ¿cuál es el límite de la libertad de expresión y el vandalismo?

 

Tags: