La decisión de Margarita, ganadores y perdedores

Enrique Quintana |
06-10-2017 09:10 AM

Un terremoto político se desató ayer al hacerse pública la intención de Margarita Zavala de dejar el PAN y acudir al INE para manifestar su intención de contender como candidata independiente a la presidencia de la República.

Aunque desde principios de semana había manifestado –en entrevista con Ciro Gómez Leyva– que era un escenario que no descartaba, pocos pensaban que podía hacerse realidad.

La raigambre panista de Margarita parecía determinar que buscaría hasta el final la candidatura de su partido sin explorar la vía independiente.

En los últimos días se ha configurado un escenario en el que han crecido las posibilidades de que el Frente Ciudadano se concrete y lance a un candidato conjunto a la presidencia. Y, en ese contexto, bajan las probabilidades de Margarita y suben las de Ricardo Anaya.

De hecho, cada vez parece más claro que Anaya es quien se perfila para abanderar el Frente como candidato presidencial.

Así que Margarita lanzó el bombazo.

Uno de los factores que debió evaluar la –todavía hasta ayer por la noche– panista es que los cambios en el ambiente ciudadano, que se dieron luego de las movilizaciones que se presentaron alrededor del sismo del 19 de septiembre, electrizaron a un amplio grupo de jóvenes que hoy la verían con más simpatía como candidata independiente.

La apuesta de Zavala es que un amplio segmento de los panistas no respalde a Anaya como candidato probable del Frente y que, por lo tanto, logre atraerlos.

Pero, además, hay otra jugada posible.

Margarita podría estar llevando al extremo la posición de Anaya en el PAN, que sabe que el partido y eventualmente el Frente podrían perder muchos votos si en la boleta está Zavala.

Y en ese escenario no es imposible (aunque es poco probable) una negociación de última hora en la que Anaya reconsidere y acepte las condiciones de competencia que ha estado demandando Margarita.

Para la esposa del expresidente Calderón se trata de una jugada ganadora en cualquiera de los escenarios que surjan.

Para el PAN y por lo tanto para el Frente, es una jugada de alto riesgo.Y para Anaya en lo personal, es una jugada en la que pierde cualquiera que sea el desenlace.

Y, ¿cómo le afecta a AMLO?

A primera vista pareciera que lo fortalece, pues aparece como una figura opositora clara, frente a fuerzas y personajes que podrían fragmentarse. Pero me parece que aún no se mide el efecto que podría traer la secuela de los sismos en el escenario político, lo que podría afectar al propio López Obrador.

Y en el caso del candidato del PRI, también genera nuevas incógnitas. Quizá pareciera de entrada inclinar la balanza hacia un candidato priista y no a un personaje sin partido, como José Antonio Meade.

Pero no se puede descartar que segmentos de la clase media que no votarían por un candidato panista desdibujado, prefirieran optar por un voto útil hacia un candidato del PRI que se convertiría en la mejor opción para ganarle a López Obrador, ante la fractura de la oposición azul, lo que favorece al perfil de Meade.

La decisión final de Margarita Zavala vendrá en las siguientes horas, y cualquiera que sea el desenlace, ya cambió el mapa político electoral rumbo a 2018.

Los tiempos están para sorpresas en materia política y la que ha dado Margarita probablemente no sea la última que se presente en el país en el curso de este proceso electoral.

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