La Belisario:¡del fraude y el insulto, a la traición!

Ricardo Alemán |
28-11-2016 07:34 AM

Luego de un largo proceso de negociaciones y acuerdos políticos, una mayoría de senadores otorgó la Belisario Domínguez a Gonzalo Rivas, el llamado “héroe de la gasolinera”.

         Sin duda merecido reconocimiento a un mexicano ejemplar que, sin medir el riesgo para su vida, entregó las suya para tratar de salvar muchas otras vidas anónimas.

         A lo largo del debate sobre si era meritorio o no el sacrificio de Gonzalo Rivas, no pocas mezquindades señalaron que a pesar de la gravedad del incendio en la gasolinera de Chilpancingo -en donde Gonzalo Rivas perdió la vida-, lo cierto es que no se habría producido una explosión mayor, ya que las bombas de gasolina cuentan con mecanismos de seguridad.

         El anterior argumento -deleznable por donde se le quiera ver-, fue esgrimido por quienes hicieron todo lo necesario para deslegitimar el acto heroico de Gonzalo Rivas.

         Al final prevaleció la intención heroica de Gonzalo, quien sin saber si las bombas de gasolina eran o no riesgosas, ofreció su vida para evitar lo que él consideró una inminente tragedia. 

         Sin embargo, lo que debió ser una saludable expresión democrática -el galardón del Estado a un ciudadano ejemplar-, terminó en grosero circo, insultante golpe al Estado de derecho y mezquina discriminación a la familia con la que vivía el héroe, al momento de su muerte..

Se confirmó lo que hoy todos saben; que el Senado de la República está enfermo del feo mal de laestupidez; epidemia que picó lo mismo a tricolores, amarillos y azules, que a los siempre “impolutos” morenos. ¿Lo dudan?

 1.- Durante meses, el Senado contactó con Rosalba Casimiro, esposa de Gonzalo Rivas, quien apoyada por organizaciones civiles hizo todo para que La Belisario fuera entregada a su esposo muerto, a través de sus hijas. Durante todo el proceso, Rosalba fue la única interlocutora entre el héroe y el Senado.

2.- Sin embargo, senadores del Morena y del PRD inconformes con la decisión de entregar La Belisario a Rivas, condicionaron la entrega al compromiso del PAN y del PRI de quitar al reconocimiento todo tinte de censura a los criminales de la normal de Ayotzinapa, culpables del incendio en la gasolinera.

¿Y cuál fue “la genial” solución?

3.- Sí, la solución fue un retrato de cuerpo completo de mezquindad y ruindad. Y es que horas antes de la entrega del reconocimiento y a sabiendas de que la madre y los hermanos de Gonzalo Rivas “pelearon a muerte” por aparecer en el escenario mediático, senadores del PRI y del PAN -que presiden la comisión respectiva-, decidieron ignorar a Rosalba Casimiro y, en su lugar, alentaron la mezquindad de la madre y los hermanos de Gonzalo Rivas.

4.- De golpe y porrazo dejaron “vestida y alborotada” a Rosalba, quien cometió “el pecado” de acusar a los normalistas de Ayotzinapa de ser los criminales que provocaron la muerte de su esposo. Tampoco le perdonaron haber aceptado que en la lucha por la entrega de La Belisario a su esposo, a Rosalba la arroparan grupos civiles que han pedido castigo a los criminales de Ayotzinapa.

5.- Al final, La Belisario fue entregada a la madre de Gonzalo Rivas, en tanto uno de sus hijos pronunció el discurso oficial. Todos ignoraron a Rosalba, la esposa de Gonzalo, madre de sus hijas y principal impulsora de la entrega de La Belisario al llamado “héroe de la Gasolinera”. Y claro, nadie dijo nada de los criminales de la normal de Ayotzinapa.

Pero además de la ruindad y la mezquindad, los senadores del PRD, PAN, PRI y  Morena, se comprometieron a impedir el ejercicio penal contra los culpables de la muerte de Gonzalo Rivas.

         Es decir, Gonzalo Rivas fue premiado con La Belisario, mientras que gracias a los “buenos oficios” de senadores de todos los partidos, los culpables de su muerte fueron premiados con la garantía oficial de impunidad.

Miserables senadores que otorgan un reconocieron que ofende y traiciona la memoria de Belisario Domínguez.

Una tropelía más de senadores de todos los partidos quienes, paso a paso, pavimentan el camino de la ilegalidad, el engaño, el fraude y el descrédito. ¿Quién será capaz de ponerles un alto?

Al tiempo.

 

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