L-12, la costosa herencia del purificado Marcelo Ebrard

La Otra Opinión |
17-08-2017 01:32 PM

El ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard Casaubón, dejó como herencia a los capitalinos la Línea 12 del Metro, una obra que, además de que puso en riesgo a miles de vidas, resultó ser la más cara de la historia.

Al presentar el Diagnóstico Actualizado del STC Metro, el director del organismo, Jorge Gaviño Ambriz, aportó cifras escalofriantes.

Esa llamada por Marcelo Línea Dorada se come el diez por ciento del presupuesto total del Metro cada año, que asciende a 16 mil millones de pesos, debido a lo costoso que resulta su mantenimiento.

Las múltiples fallas que presenta la obra --estrenada hace apenas cinco años-- hace que el gobierno capitalino gaste 200 millones de pesos al año, sólo en las acciones de mantenimiento preventivas.

La herencia de Marcelo implica que los capitalinos pagaremos con nuestros impuestos durante 17 años la cantidad de 30 mil millones de pesos por la renta de los 30 trenes que dan servicio en esa línea.

Para conjurar por completo el riesgo de un accidente será necesario modificar las siete curvas del tramo subterráneo y las curvas uno, dos y 64, en las colas de maniobras de Tláhuac y Mixcoac, lo que costará 850 millones de pesos.

La construcción de la Línea 12 del Metro, obra estrella de la administración de Marcelo Ebrard, fue un cochinero en el que estuvo involucrado el actual senador de Morena, Mario Delgado.

La obra tendría originalmente un costo de 17 mil 500 millones de pesos, pero al final el gobierno pagó por ella 26 mil millones de pesos, casi el doble.

Hubo Incompatibilidad entre el riel y las ruedas de los trenes rentados, lo que generó  desgastes acelerados e inestabilidad.

El consorcio constructor, integrado por las empresa ICA, Carso y Alton, hizo soldaduras fuera de las normas y con herramientas distintas a las que indicaba el fabricante del material.

Todo esto llevó a que el gobierno de la Ciudad de México decidiera suspender el servicio a partir del 11 de marzo del 2014, para realizar los trabajos de reparación, mismos que tuvieron un costo de mil 388 millones de pesos.

Marcelo Ebrard no ha sido tocado ni con el pétalo de un citatorio. Pronto regresará de su exilio dorado en París pero no para entregar cuentas por la herencia que dejó, sino para sumarse a la campaña de su principal protector político, Andrés Manuel López Obrador.

 

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