INDEPENDIENTES AL 2018: ¡SE MUEREN, SE MUEREN…!

Ricardo Alemán |
21-06-2017 06:00 AM

RICARDO ALEMÁN ALEMÁN

Una de las grandes derrotas del proceso electoral del pasado 4 de junio, la recibió la figura de candidato independiente. 

Sin duda, que se trata de una figura virtuosa de la joven democracia mexicana; sin duda, es una muestra de la apertura y la tolerancia y, sin duda, es una saludable alternativa para todos aquellos que dicen rechazar a los partidos.

Sin embargo, la realidad mostró que alguien miente, cuando se habla de una supuesta tendencia general de repudio a los partidos. 

¿Por qué la mentira?

Porque la terca realidad y los resultados de la elección del 4 de junio, confirmaron que en ninguno de los casos un candidato independiente consiguió siquiera el 5 por ciento de los votos.

Dicho de otra manera, que es falso –como pregonan algunos-, que los ciudadanos estén hartos de los partidos y los políticos.

Si eso fuera cierto los candidatos independientes a diputados locales, alcaldes, y/o gobernadores habrían resultado victoriosos en las elecciones de los estados de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz.

La realidad, debemos insistir, es que resulta pírrica la aceptación ciudadana a los partidos independientes.

Por eso, si proyectamos el fracaso de los independientes en 2017, a la elección de 2018, la conclusión parce demoledora; los candidatos independientes para la presidencial del año próximo, hoy están muertos.

Pero no, que nadie se equivoque. Se debe aclarar que no todos los candidatos independientes son iguales. Diría Perogrullo: “hay unos más iguales que otros”.

Por ejemplo, Miguel Mancera podría ser un candidato independiente. También podría ser independiente José Antonio Meade, Secretario de Hacienda.

En los dos casos, se trata de políticos y servidores públicos con un elevado nivel de experiencia, que no militan en partido político alguno pero que, a causa de los intríngulis del poder, han trabajado para distintos grupos políticos.

En el caso de Meade, incluso, ha sido secretario de Estado en el gobierno panista de Felipe Calderón y en el priista de Enrique Peña nieto.

Esas dos candidaturas presidenciales, que en rigor son independientes, nada tienen que ver con una larga lista de oportunistas que se dicen aspirantes presidenciales independientes, y que, en los hechos, son verdaderos cadáveres políticos.

Es decir, están muertos.

Al tiempo

 

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