¿Hay diferencia entre un ladrón “moderno” y uno de “otras épocas”?

La Otra Opinión |
06-12-2016 06:28 PM

 

Roberto Arlt escribió el ensayo, “Conversaciones de ladrones”, donde señala que cuando está aburrido en las noches se dirige a un pequeño café donde osan reunirse los ladrones del barrio.

Así, el narrador revela que una de sus fascinaciones radica en escuchar las historias que día a día se dedican a contar los malandros que logran huir de la policía.

Es así como nos vamos enterando de varias anécdotas descubiertas por el intruso, entre las que destaca aquélla del Japonés, un ladrón al que recién aprehendieron y con el que todos los presentes cometieron atracos.

Dicho hombre es rememorado como un gran ladrón, pues gozaba de experiencia, no como las nuevas generaciones de delincuentes, que a nada ni nadie respetan, según los amigos.

Y es que los amantes de lo ajeno aseguran que el oficio que ejercen está arruinado, pues se llenó de mocosos batidores.

Resulta curioso cómo en cierto modo la última conversación que escucha el narrador del texto citado cobra sentido en la actualidad, en México, donde constantemente oímos decir que antes era más seguro salir a la calle porque los ladrones no estaban tan maleados.

Sin embargo, ahora son pocos los que tienen un “protocolo” y ciertos límites. Por ejemplo, apenas esta mañana se dio a conocer el caso de un presunto secuestrador que mató a sus dos cómplices en una casa de seguridad, luego de cobrar el rescate por dos víctimas.

Los hechos se presentaron en la delegación Iztapalapa, momentos después de que los familiares de dos secuestrados entregaran el dinero solicitado a cambio de la vida de sus parientes, los cuales fueron hallados con vida en la casa donde se encontraron los cuerpos de las personas encargadas de vigilarlos.

En el ensayo de Roberto Arlt, “Conversaciones de ladrones”, los delincuentes afirman que para dedicarse a su oficio hay que tener vocación, y por ende, respeto al trabajo que realizan ellos y sus colegas.

En el caso de la vida real está claro que el presunto secuestrador al final respetó el acuerdo que se hizo a cambio de los plagiados; no obstante, no respetó el trato que tenía con los otros delincuentes, los cuales hoy están muertos… Mientras que él está libre y probablemente al acecho… 

 

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