Hace seis años, el “destape” de Peña

La Otra Opinión |
11-09-2017 05:40 PM

Además de las fiestas patrias, el suceso político más relevante de esta semana será la toma de posesión de Alfredo del Mazo como gobernador del Estado de México.

El próximo 15 de septiembre, el gobernador electo recibirá el poder de manos de su correligionario, Eruviel Ávila, cerrando así el capítulo de una elección competida en la que el PRI se alzó con el triunfo, aunque pasando aceite y a punto de ver su bastión arrebatado por Morena.

De cualquier forma, el triunfo del PRI en el Estado de México le dio una bocanada de oxígeno al tricolor, que buscará hacer de dicha entidad su “trampolín” a Los Pinos por segunda elección presidencial consecutiva.

Hace seis años, el cambio de gobierno en el Estado de México significó el lanzamiento de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Su sexto informe de gobierno fue más bien un cúmulo de promesas y visiones a futuro: habló de la necesidad de “recuperar la esperanza ante el ambiente de incertidumbre y preocupación” en el país; y se dijo parte de “una nueva generación de políticos” comprometidos para cambiar a México”.

Mientras Peña se daba tiempo de conceder entrevistas televisivas para hablar de sus aspiraciones presidenciales, el tricolor cerraba filas en torno a quien --evidentemente-- era su “presidenciable” más adelantado.

Seis años después, el PRI finca sus posibilidades rumbo a 2018 en el argumento de que --en 2017-- ya pudieron derrotar a Morena en el Estado de México.

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Presidenciable priista… con pasado panista

Quizá la gran diferencia es que hace seis años el PRI tenía a un candidato claro, mientras que ahora nadie conoce la identidad del “tapado”.

Lo cierto, es que uno de los nombres que más fuerte suenan para abanderar al tricolor es el de José Antonio Meade, quien en dos sexenios --uno panista y el otro priista-- ha recorrido prácticamente la mitad de las secretarías de Estado.

En enero de 2011 fue designado Secretario de Energía del Gobierno de Felipe Calderón, y luego --precisamente hace seis años y a causa del “destape” de un aspirante presidencial-- pasó a la Secretaría de Hacienda cuando Ernesto Cordero dejó el cargo para buscar ser candidato del PAN en 2012.

Ya en el sexenio de Enrique Peña Nieto, fue canciller, Secretario de Desarrollo y ahora se desempeña como Secretario de Hacienda… aunque --si la eliminación de los “candados” en el PRI lleva dedicatoria para él-- podría emular los pasos de Ernesto Cordero y dejar la dependencia antes de lo previsto. Aunque seguramente no querrá compartir la suerte del panista, que ni a la boleta llegó.

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De rector a presidenciable

Otro secretario de Estado y presidenciable del PRI a que estuvo muy activo en el sexenio de Felipe Calderón es José Narro.

Hace exactamente seis años, el actual titular de la Secretaría de Salud se reunió con el entonces mandatario panista en el Castillo de Chapultepec para discutir sobre la seguridad nacional.

Sólo que en aquél entonces, Narro acudió al encuentro en calidad de rector de la UNAM, y llevó a Calderón un cúmulo de 36 propuestas elaboradas por académicos de la Universidad.

Narro pidió al mandatario que las Fuerzas Armadas regresaran a sus “funciones naturales”y que dejaran de realizar labores de combate al crimen organizado. Justo lo que se pide ahora para la “Ley de Seguridad Interior” que todos parecen haber olvidado luego del berrinche que protagonizaron la semana pasada Ricardo Anaya y el PAN por el tema del “Fiscal Carnal”.

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Dalai Lama legitimó a un “asesino”

Otro que hizo berrinche la semana pasada fue el asesor de AMLO, John Ackerman, a quien molestó la visita de la activista Malala Yousafzai al presidente, Enrique Peña Nieto.

“Como Nobel de la Paz y mayor de edad, @Malala tiene resp de apoyar la justicia. Su visita a México legitimó un asesino y privatización educ. Muy mal.”, escribió el académico en su cuenta de Twitter.

¿Qué habría tuiteado John Ackerman cuando hace seis años el Dalai Lama visitó al entonces presidente Felipe Calderón?

Con aquello de los “muertos de Calderón”, cabe suponer que habría publicado un tweet igual de escandaloso.

Donde sí hubo escándalo por aquella visita del Dalai Lama fue en China. El gobierno chino consideró la reunión Dalai Lama-Calderón como “una grosera intervención” en sus asuntos internos por parte de México. Y es que cabe recordar que el país asiático mantiene desde hace décadas un conflicto político por el control del Tibet.

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Los escándalos de Batres

Hablando de la claque de López Obrador, hace seis años el que se metió en problemas --no por un tuit, sino por sus declaraciones-- fue Martí Batres.

En aquél entonces, el ahora líder de Morena en la CDMX era Secretario de Desarrollo Social en el gobierno capitalino de Marcelo Ebrard.

Batres se atrevió a criticar a Ebrard por haber estrechado la mano de Felipe Calderón durante el informe de gobierno, recordando que --supuestamente-- el panista se robó la presidencia en 2006.

Marcelo reaccionó destituyendo a Batres, quien argumentó que su remoción se debía a “razones políticas”, pues apenas unos días antes había hecho públicas sus intenciones de competir por la candidatura del PRD a jefe de Gobierno.

Hay que recordar que a finales de la década de los noventa, Batres se vio involucrado en otro escándalo cuando la Secretaría de Salud descubrió que el hoy morenista y otros diputados del Sol Azteca repartían a los capitalinos leche contaminada con heces fecales para cooptar votos.

Con esos antecedentes, no sorprende que en Morena lo hayan mandado a volar en su búsqeda de ser candidato al gobierno de la Ciudad.

 

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