“Gobers presidenciables”: ¿Candil de la calle y oscuridad en su casa?

La Otra Opinión |
25-11-2016 01:58 PM

Tras el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, no cabe duda de que la política económica y la relación bilateral con el vecino del norte serán temas presentes en la campaña de los aspirantes a la presidencia en 2018.

Sin embargo, hay un problema mucho más cercano a la cotidianidad de los ciudadanos y que podría ser incluso más determinante en sus preferencias electorales. Se trata de la inseguridad, un tema que siempre genera molestia e indignación, por lo que nunca abandona la agenda política en México.

En este sentido, hay aspirantes que, desde su puesto como gobernadores, tienen la oportunidad de mostrarle al país cómo combatirían la delincuencia y la inseguridad desde la silla presidencial.

El problema es que --de acuerdo con cifras de El Financiero--, los “gobers presidenciables” no tienen mucho que presumir al respecto.

Quizá al que peor le ha ido es al primer gobernador “independiente” en la historia de México: Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”. Este 2016, los delitos de homicidio doloso, secuestro y extorsión aumentaron en 44, 29 y 22 por ciento, respectivamente.

Sin embargo, la bronca no sólo es del “Bronco”. A muchos gobernadores respaldados por partidos tampoco les fue bien este año en materia de seguridad. Tal es el caso del priista, Eruviel Ávila: en el Estado de México los índices de secuestro aumentaron 73 por ciento, mientras que la extorsión creció 41 por ciento. Por su parte, el homicidio es la piedra en el zapato para el gobernador panista de Puebla, Rafael Moreno Valle: las denuncias por este ilícito pasaron de 411 en 2015 a 533 en 2016.

Para los perredistas, las cosas tampoco pintan distinto. Este lunes, los gobernadores de Morelos, Graco Ramírez y de Michoacán, Silvano Aureoles salieron a pedir “piso parejo” en la carrera por la candidatura presidencial del “Sol Azteca”, y en la que ya se fuga el Jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera. Sin embargo, todos los aludidos tienen pendientes en el combate a la inseguridad.

En Morelos, el secuestro aumentó en 46 por ciento entre 2015 y 2016, mientras que el homicidio doloso lo hizo en 24 por ciento. Por su parte, en Michoacán y en la Ciudad de México el homicidio doloso aumentó en 72 y 9 por ciento, respectivamente.

Ante estas cifras, muchos dirían que estos “gobers” son candil de la calle, pero oscuridad de su casa. Y es que mientras se promueven para la presidencia de la República, en sus estados tienen cuentas pendientes en materia de seguridad. ¿Con estos números quieren aspirar a la Presidencia de la República?

 

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