Gobernadores corruptos: ¿El PAN quiere empatar al PRI?

La Otra Opinión |
22-12-2016 03:23 PM

Una de las razones de la estrepitosa caída del PRI y del triunfo del PAN en siete de las 12 gubernaturas disputadas durante este 2016 fueron los escándalos de corrupción de los gobernadores tricolores.

Basta con ver cómo en los estados donde los mandatarios priistas fueron más señalados por actos de corrupción, el triunfo se lo llevaron candidatos panistas: en Veracruz el hoy prófugo expriista Javier Duarte fue sucedido por el panista Miguel Ángel Yunes; en Chihuahua, al tricolor César Duarte lo sustituyó el blanquiazul Javier Corral; mientras que en Quintana Roo a Roberto Borge --hoy en proceso de ser expulsado del PRI por sus corruptelas-- le sucedió Carlos Joaquín, quien abanderó la alianza entre el PAN y el PRD.

Es así como después de las elecciones de junio el tema del combate a la corrupción se apoderó de la agenda política. Mientras el PRI --con su nuevo presidente, Enrique Ochoa-- centró su discurso en combatir las corruptelas internas, el PAN se ocupó de señalar y explotar los escándalos en el tricolor.

Y si bien es cierto que el PAN también salió raspado por los escándalos de corrupción con el caso del exgobernador de Sonora, Guillermo Padrés, el daño a la imagen del PRI fue mayor con los casos de los dos Duarte --sobre todo el de Veracruz-- y el de Borge.

Pero cuando todo parecía indicar que el PAN podría seguir capitalizando la mala imagen del PRI en las elecciones 2017, todo indica que a los blanquiazules también los ronda el fantasma de la corrupción.

Y es que tres gobernadores panistas están en la mira del Senado por presuntos actos de corrupción u ocultamiento de la deuda pública de sus estados.

La Comisión Anticorrupción y de Participación de la cámara alta aprobó tres puntos de acuerdo en los que se exhorta a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y a los congresos locales a investigar a los gobernadores Miguel Márquez, de Guanajuato, Francisco Vega de Baja California, y Rafael Moreno Valle de Puebla, todos de extracción panista.

El guanajuatense Miguel Márquez es señalado debido a que no ha solventado diversas irregularidades en el manejo de la cuenta pública señaladas por el Congreso local. Además, se le acusa de simulación de reintegros y opacidad en el manejo del presupuesto para el combate a la inseguridad.

Por su parte, el Congreso solicita que se investigue al gobernador de Baja California, Francisco Vega, señalado por enriquecimiento ilícito desde que fue alcalde de Tijuana en 1998, así como en su actual cargo como Ejecutivo local. Según se señala, el gobernador multiplicó su fortuna de forma irregular.

En problemas también está el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle. Al presidenciable panista se le señala por el ocultamiento de una deuda pública de 76 mil millones de pesos, casi ocho veces superior al adeudo que heredó de su predecesor en 2011.

Entonces, ¿Será que alguno de estos tres gobernadores del PAN estará implicado en un escándalo de corrupción como el de los priistas? ¿Será que el PAN empatará al PRI en el marcador de gobernadores corruptos?

Y es que si de un lado están Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge y Tomás Yarrington, del otro podrían estar Guillermo Padrés, Miguel Márquez, Francisco Vega y Rafael Moreno Valle.

 

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Expediente Político

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