Gabino: otro de la “honestidad valiente” acusado de corrupción

La Otra Opinión |
10-05-2017 03:13 PM

Gabino Cué podría ser el próximo en unirse a la lista de exgobernadores caídos en desgracia por sus actos de corrupción.

Y es que el pasado 5 de mayo, el Congreso local de Oaxaca inició un juicio político en contra del exmandatario de la entidad, a quien se le acusa del saqueo del erario público por un monto de 30 mil millones de pesos.

A Cué se le señala por no comprobar el destino de 10 mil millones de pesos gastados durante su administración, así como por un endeudamiento de 14 mil millones de pesos y déficits por diversos montos con proveedores, con el sector educativo y con el sector salud, entre otros.

Además, el exgobernador de Oaxaca es investigado por la PGR y la Secretaría de la Función Pública, que indagan la malversación de casi 4 mil 400 millones de pesos correspondientes a 21 programas federales, y que habrían sido desviados entre 2010 y 2015.

Y por si fuera poco, el Contralor del gobierno estatal, José Ángel Díaz Navarro, informó este martes que se tienen integrados un total de 359 expedientes que vinculan a Cué y sus excolaboradores con el delito de uso indebido de recursos públicos.

Es decir que abundan las evidencias de corrupción en la pasada administración de Oaxaca, por lo que es posible que Cué se una a la larga lista de exgobernadores encarcelados, a la que ya pertenecen Javier Duarte, Guillermo Padrés, Tomás Yarrington y Mario Villanueva, entre otros.

Sin embargo, el de Gabino Cué es un caso particular, pues simboliza dos de los fracasos de la política mexicana.

El primero de ellos es el de la alternancia. Cué fue el primer --y hasta ahora, único-- gobernador no priista en la historia de Oaxaca. En 2010, tras el triunfo de Cué, izquierda y derecha se congratularon por la llegada de alternancia y el “cambio” a la entidad. Sin embargo, al final de su administración, entregó peores cuentas que su antecesor, el impresentable Ulises Ruiz.

Y el segundo fracaso que el caso de Cué simboliza es el de los gobiernos de coalición. Su candidatura fue cobijada por el PRD, el PAN, Convergencia --hoy Movimiento Ciudadano-- y el PT. Pero la coalición no duró más allá de la jornada electoral.

Eso sí, la coalición no hizo más que demostrar que Cué es un político bien relacionado con todos los partidos políticos.

De extracción priista,en 1994 trabajó en el gobierno de Diódoro Carrasco en Oaxaca, y siguió al exgobernador a la Secretaría de Gobernación en 1998, en el gobierno de Ernesto Zedillo. Luego se unió a Convergencia y fue dos veces candidato a la gubernatura de Oaxaca en coalición con el PAN y el PRD.

No fue sino hasta 2010 que obtuvo el triunfo, en buena medida impulsado por el entonces jefe de facto del PRD, Andrés Manuel López Obrador, quien se congratuló por su victoria y aseguró que Gabino representaba el cambio, no sería represor como los priistas y haría un buen gobierno a la altura de Oaxaca.

Claro está que con el paso de tiempo y conforme le fueron saliendo los escándalos de corrupción a Cué, AMLO se deslindó del otrora “representante del cambio”, de quien dijo que “se dejó llevar por el canto de las sirenas” y pasó a formar parte de la “mafia del poder”.

Y si como AMLO, los partidos que llevaron a Cué al gobierno de Oaxaca se deslindan de sus corruptelas, es posible que Gabino se convierta en el próximo ex gobernador corrupto en pisar la cárcel.

 

 

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