En la UNAM venden drogas como si fueran chocolates

La Otra Opinión |
16-05-2017 05:29 PM

El 29 de noviembre de 2016 el rector de la UNAM, Enrique Graue dijo en un boletín que “a 10 años de que el gobierno mexicano declaró la guerra al narcotráfico es necesario hacer un balance y cambiar la estrategia, pues el saldo no es el mejor”.

Sin embargo, las pruebas parecen revelar que tampoco su propia estrategia para combatir el problema --en la medida que le corresponde-- ha funcionado, y es que en la mayoría de los campus de la universidad se comercia con drogas como si fueran chocolates.

Por ejemplo, en un reportaje realizado por el equipo del portal Letra Roja se dio a conocer cómo operan los narcomenudistas en Ciudad Universitaria, específicamente los que venden todo tipo de estupefacientes en las canchas de frontón.

Lo preocupante del asunto no es la manera en la que hacen negocios, sino la forma en la que todos fingen que no pasa nada, que consumir droga o permitir su distribución no daña el tejido social, que el único que está haciendo las cosas mal es el gobierno federal.

Pero las pruebas hablan por sí solas, y si el narcomenudeo se volvió un problema dentro de la máxima casa de estudios fue quizá porque hubo tres agentes importantes para ello: los que venden, los que compran y los que permiten el comercio.

Vale la pena señalar que el mismo fenómeno sirve para explicar el motivo por el que el narcotráfico se volvió un negocio tan fructífero en todo el país --y también en el mundo--, pues hubo gente dispuesta a romper las reglas con tal de conseguir un gramo del producto prohibido, pero también hubo una autoridad que a cambio de poder o dinero prefirió ignorar el problema antes de combatirlo.

Es así como resulta curioso que personajes como Enrique Graue arrojen la primera piedra y luego escondan la mano, así como esconden sus propios conflictos.

Es preciso añadir que el rector de la UNAM es sólo uno de tantos que ven la paja en el ojo ajeno, pero similares él hay muchos.

 

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