Empresarios, trabajadores...hay de todo entre los huachicoleros

La Otra Opinión |
19-05-2017 06:10 PM

La guerra emprendida por las autoridades en contra de los grupos delincuenciales dedicados al robo de combustible no sólo debe librarse en contra de los llamados “huachicoleros”. En un sentido más amplio, debe combatirse toda una red de corrupción que involucra a los propios trabajadores de Pemex, a algunos grandes empresarios, e incluso a los propios ciudadanos.

Y es que así como el narcotráfico no sería una industria tan lucrativa si no hubiera consumidores de droga, la ordeña de gasolina no sería negocio sin compradores de combustible.

Así las cosas, además del despliegue de elementos de seguridad para evitar la extracción ilegal de gasolina, son dos los problemas de fondo que es necesario atacar en la guerra contra los huachicoleros: la cultura de la ilegalidad y la corrupción.

Y es que de acuerdo con el director de Pemex, José Antonio González Anaya, el combustible robado no se vende en las calles. En entrevista televisiva, el funcionario indicó que el negocio de los huachicoleros es tan grande que sus compradores suelen ser usuarios industriales, e incluso los propios expendedores de gasolina.

Por ello, González Anaya indicó que es necesario inhibir la demanda de combustible ilegal, implementando una estrategia de detección de los compradores que se mueven en el mercado negro.

En suma, expendedores, empresarios y hasta ciudadanos son parte del problema cuando --como parte de la cultura de la ilegalidad-- adquieren combustible sin importar que de este modo contribuyen a un negocio que causa muertes, violencia y un serio daño al erario público: se estima que a causa de los huachicoleros Pemex registra pérdidas de hasta 20 mil millones de pesos.

Por otro lado, el gran enemigo de Pemex no sólo está fuera: no sólo se trata de los delincuentes que roban combustible y de los consumidores que se lo compran.

De acuerdo con González Anaya, existen indicios de que algunos miembros del personal de Pemex e integrantes del sindicato petrolero están coludidos con los huachicoleros. El problema entonces también es de corrupción.

Y en un sentido aún más amplio, se trata de un problema de la sociedad mexicana. En el llamado Triángulo Rojo, comunidades enteras participan de la ordeña de combustible, ya sea como huachicoleros o como halcones. En semanas recientes incluso se han registrado escenas donde se observa a pobladores impedir el paso de las autoridades para acceder a las tomas clandestinas.

Como sociedad es muy fácil reprochar los crímenes de los huachicolero. También es fácil criminalizar a las fuerzas armadas, que en su lucha contra la delincuencia llegan a cometer excesos. Pero, ¿quién reprocha a los trabajadores de Pemex coludidos con los huachicoleros, a expendedores y empresarios que consumen combustible robado y a los ciudadanos que apoyan estas prácticas ilegales?

 

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