El presidente Peña no tiene amigos

La Otra Opinión |
09-05-2017 07:08 PM

El 10 de septiembre de 2012 el entonces presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, advirtió en una comida que se llevó a cabo en el Museo Nacional de Antropología e Historia que el presidente de México no tenía amigos.

“Este es el criterio que habrá de normar mi actuación”, reiteró el mandatario frente a 300 líderes del país.

Han pasado cuatro años y casi nueve meses desde entonces, y las pruebas han hecho efectivas las declaraciones de Peña Nieto.

Para muestra basta con echar un vistazo a la fotografía de hace cuatro años que recordó Ciro Gómez Leyva en semanas pasadas y en la que se aprecia al presidente acompañado de los 32 gobernadores del país que estaban en funciones en ese entonces.

De todos los mandatarios locales que aparecen en la imagen, hoy por lo menos 10 de extracción priista enfrentan cargos penales, han sido procesados o están bajo sospecha.

Para muchos el hecho pone en evidencia una complicidad del presidente Peña Nieto, pero se equivocan porque si algo queda resaltado es que ni por ser priistas se salvaron estos gobernadores corruptos que están o estuvieron en la mira de la opinión pública, por culpa de sus excesos y abuso de poder.

El presidente no tiene amigos, y tampoco tiene reparo en emprender investigaciones legales si es que hay acusaciones en contra de cualquier funcionario público, sea del partido tricolor, blanquiazul, amarillo o rojo.

Por eso, podría decirse que este sexenio ha sido un parteaguas para el combate a la corrupción, pues nunca antes se había presenciado la detención de dos ex gobernadores en menos de una semana. Además, fue en el periodo de Peña cuando entró en vigor el Sistema Nacional Anticorrupción.

Todavía hace falta mucho por hacer en materia de corrupción y transparencia, pero sin lugar a dudas, en el actual gobierno se puso la primera piedra para erradicar ese mal que tanto ha dañado al país.

 

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