El pacto Peña Nieto-Calderón

José Contreras |
04-09-2017 06:25 AM

José Contreras

Hace casi seis años, en pleno proceso electoral, el Comité Editorial de La Crónica, del cual yo formaba parte, se reunió a comer con un personaje que tenía entonces y tiene aún una gran influencia a nivel cupular dentro del PRI.

Este personaje, que entonces tenía un cargo público de gran relevancia, nos dijo a los presentes que el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, ya había pactado con el presidente en funciones, Felipe Calderón, una transición de terciopelo.

Se trataba de que Calderón flanquera el paso a Peña Nieto hacia a los Pinos y que a cambio, éste, ya como presidente, defendiera al panista de las denuncias que ya para entonces se habían presentado en tribunales internacionales por las muertes relacionadas con la guerra contra la delincuencia organizada.

Además, con ese pacto se frenaría al candidato del PRD-PT-MC, Andrés Manuel López Obrador, quien, aunque había empezado la campaña en tercer lugar, avanzaba rápidamente.

Los hechos posteriores reforzaron la versión que el distinguido personaje priista nos confió en esa comida.

El presidente Calderón dejó de apoyar a la candidata presidencial de su partido, Josefina Vázquez Mota, a quien incluso le ordenó que suspendiera una campaña que había emprendido en contra de Peña Nieto, a quien acusaba de no cumplir compromisos firmados ante notario como gobernador del estado de México.

Esa campaña le estaba quitando votos a Peña Nieto, pero quien los estaba cachando era López Obrador, no Vázquez Mota.

Al final, la operación de Calderón dentro del PAN para que se dejara de apoyar a Vázquez Mota --a quien nunca quiso como candidata--  influyó para que ésta se fuera al tercer lugar, mientras que Peña Nieto ganó las elecciones con una distancia importante respecto al segundo lugar, que fue López Obrador.

Desconocemos qué otros alcances tuvo el pacto Peña Nieto-Calderón del 2012, pero algunos periodistas han sostenido en publicaciones recientes que el acuerdo incluía que en el 2018 el priista le pagara el favor a Calderón.

Eso implicaría que en las elecciones del próximo año, Peña Nieto hiciera lo que estuviera de su parte para que no ganara el PRI, sino alguien cercano a Calderón, que no es otra que Margarita Zavala.

La elección de Ernesto Cordero como presidente de la Mesa Directiva del Senado, el pasado jueves, parece fortalecer esta tesis.

Fue el PRI, a través de su coordinador, Emilio Gamboa, el que maniobró para que Cordero --calderonista de cepa--  quedara como presidente del Senado, lo que de paso representó un golpe severo al dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, contrincante de Margarita.

Es probable que con la maniobra Gamboa haya obtenido los votos que le faltan al PRI para dejar a Raúl Cervantes como fiscal general de la República durante los próximos nueve años.

Pero también puede ser una señal de que el presidente Peña Nieto se prepara para cumplir con la parte que le toca de ese pacto político que celebró en el 2012 con Felipe Calderón.

OFF THE RECORD

**¿Y MORENA QUÉ?

Los senadores de Morena también votaron a favor de Cordero. ¿Por qué? ¿López Obrador ya es calderonista?

La respuesta es fácil: Gamboa le ofreció a Morena la Presidencia del Instituto Belisario Domínguez, que recayó en el purificado Manuel Bartlett.

En política nada es gratis.

**¿SE ATREVERÁN?

Muchos se preguntan si el PRI será capaz de hacer que el procurador Raúl Cervantes se convierta en fiscal general para quedarse en el cargo durante un sexenio y medio.

Analistas y OSC claman porque no quede al frente de la Fiscalía General de la República un priista de hueso colorado como Cervantes.

¿Aún así se atreverá el PRI a consumar su travesura?

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