El Ojos y el cártel invisible

José Contreras |
21-07-2017 06:00 AM

José Contreras

Todo mundo sabía que Felipe de Jesús Pérez Luna, alias El Ojos, era el líder del Cártel de Tláhuac, un grupo delictivo que opera en el oriente de la zona metropolitana.

El Ojos, quien murió ayer durante un enfrentamiento entre integrantes de su grupo delictivo y elementos de la Armada, logró crear un grupo delictivo a imagen y semejanza de los cárteles que tienen asoladas otras regiones del país.

El Cártel de Tláhuac se dedica a la venta de diversos tipos de droga, a los asaltos, al secuestro y a la venta de protección y cobro de piso.

Como los cárteles de otras regiones, que los habitantes de la Ciudad de México veían tan ajenos, el Cártel de Tláhuac tenía su red de de protección desde el gobierno y su red de halcones, integrada por taxistas pirata y mototaxistas.

Sin embargo, el Cártel de Tláhuac era invisible para el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera, quien apenas el pasado 23 de junio negó su existencia.

Seguramente la Armada ubicó y mató ayer a un fantasma, que encabezaba un cártel imaginario, del cual Mancera no tenía conocimiento.

La violencia con la que actuó el grupo de El Ojos y la determinación de enfrentarse a las fuerzas federales demuestra el nivel de peligrosidad de ese cártel incubado durante los últimos cinco años.

De acuerdo con varias fuentes consultadas, el Cártel de Tláhuac tiene conexiones con grupos delictivos de Guerrero, de donde proviene la mayor parte de la droga que comercializa en las delegaciones Iztapalapa, Tláhuac y Milpa Alta de la Ciudad de México y el municipio de Valle de Chalco, del estado de México.

El grupo delictivo maneja un sinfín de narcotienditas en toda la zona, cuenta con casas de seguridad y había extendido sus brazos hasta Ciudad Universitaria, el campus principal de la UNAM.

Felipe de Jesús Pérez Luna, alias El Ojos, había impuesto su ley mediante la violencia extrema, al grado de que mandó matar a un sobrino y tenía amenazado de muerte a su hermano.

Se sospecha que El Ojos mandó matar al agente de la Policía Federal Érik Germán Peña Cabello, cuyo cuerpo  fue encontrado en abril del 2014 en la caja de una camioneta abandonada, en la colonia Villa Centroamericana.

Centenares de comerciantes de la región están obligadas a pagar derecho de piso al Cártel de Tláhuac, mientras que los operadores del transporte público tienen que pagar una cuota semanal para evitar que sean asaltados.

Mal hacen las autoridades capitalinas al negar o minimizar la presencia de delincuencia organizada en la capital que, como ya quedó comprobado, no están precisamente de paso.

OFF THE RECORD

**PRIISTAS PELEAN POR FUNDADOR

Sin querer, el fundador del PRI, Plutarco Elías Calles, puso a pelear a algunos de sus correligionarios.

El coordinador del PRI en la ALDF, Israel Betanzos, propuso que el nombre de Plutarco fuera inscrito con letras de oro del Palacio Legislativo de Donceles.

Pero sus compañeros de partido, Dunia Ludlow y José Encarnación Alfaro, se opusieron.

Si Plutarco volviera a nacer, los mandaría fusilar a los tres.

**NOTARÍAS PARA LOS CUATES

El gobernador del estado de México, Eruviel Avila, repartió notarías públicas, es decir, minas de oro, a sus cuates, como hacen muchos mandatarios antes de dejar el cargo.

Solo que esta vez incluyó entre los beneficiarios a familiares de los panistas Ulises Ramírez y Francisco Gárate.

Y, obvio, los sospechosistas se pusieron bastante inquietos.

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