El nacimiento de Morena

La Otra Opinión |
02-10-2017 05:25 PM

Además de ser el aniversario de la matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre también se conmemora el nacimiento formal de Morena.

Fue un 2 de octubre, pero de 2011, cuando --ante notario público--, Andrés Manuel López Obrador registró al Movimiento Regeneración Nacional como una asociación civil.

En el Auditorio Nacional, el tabasqueño presentó a Morena como “la última esperanza para salvar a México”, y aseguró que no sería ni un partido ni una asociación política, sino un movimiento amplio, plural e incluyente con el “objetivo superior” de transformar la vida pública del país.

A pesar de que ya desde entonces muchas voces alertaban que AMLO estaba usando a Morena para construir su propia estructura electoral con militantes del PRD, del PT y de Convergencia, el entonces presidente nacional del Sol Azteca, Jesús Zambrano, consideró que el nacimiento de la asociación ayudaría a fortalecer a la izquierda para la contienda de 2012.

Al final, la izquierda volvió a perder en 2012. Menos de tres años después, López Obrador incumplió su palabra:en 2014  Morena se convirtió en partido político, pero en lugar de fortalecer a la izquierda, desfondó al PRD y se adueñó del PT.

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El sexenio que le costó 20 años a Coahuila

A diferencia de Zambrano, el que vio desde un principio la amenaza que representaban López Obrador y Morena fue el ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira.

A finales de septiembre de 2011, en su calidad de presidente nacional del PRI, Moreira aseguró que las de 2012 serían unas elecciones entre el tricolor y el tabasqueño, y que ninguno de los entonces presidenciables del PAN representaba un riesgo para su partido.

El priista aseguró que el único “competidor real” del Revolucionario Institucional sería AMLO. Y al final tuvo razón: el candidato de las izquierdas fue el único que le hizo sombra al tricolor Enrique Peña Nieto. Pero a pesar de que su pronóstico acertado, Moreira no pudo ser quien encabezara la guerra contra el tabasqueño, pues quedó fuera de la jugada por el escándalo de corrupción desatado en Coahuila --entidad cuyo gobierno había dejado apenas unos meses atrás--.

El 30 de septiembre de 2011 el gobierno interino de Coahuila tuvo que contratar un crédito a 20 años por monto de 33 mil 867 millones de pesos, necesarios para pagar la deuda de 31 mil 934 millones de pesos que dejó Moreira como gobernador.

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Ley antiaborto, con sabor a PAN

Si bien ninguno de sus candidatos pintó en las presidenciales de 2012, antes de dejar la presidencia el PAN dejó su huella en una “ley antiaborto”

El 28 de septiembre de 2011 siete de los 11 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) votaron a favor de declarar inconstitucional una reforma a la Constitución de Baja California --entidad gobernada por el PAN-- para “proteger la vida desde el momento de la concepción”.

Sin embargo, se necesitaban al menos ocho votos para tirar la ley, por lo que ésta avanzó.

Al respecto, fue notorio el activismo del gobierno federal para impedir que la Corte echara atrás la “ley antiaborto”.

Por ejemplo: el presidente, Felipe Calderón, recordó que como firmante de la Convención Americana de Derechos Humanos, México tiene la obligación de abogar por el derecho a la vida. Pero eso sí; Calderón pidió al Senado abolir una declaración interpretativa que en 1981 hizo el gobierno mexicano al artículo 4° de dicha convención, estableciendo que “no es obligación del Estado proteger la vida desde la concepción”,  y que cada estado tiene derecho a prever excepciones en su legislación, como los excluyentes de responsabilidad en caso de aborto.

Además, en los días previos a la sentencia de la Corte, el Subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Segob, el panista Felipe Zamora, envió una carta a los ministros diciendo que “ el ser humano tiene esa condición desde que es una mórula o cigoto”.

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Los “no paramilitares”: un problema recurrente

Mientras el PAN se preocupaba por el “derecho a la vida desde la concepción”, por el otro frente el problema eran las muertes y asesinatos.

En septiembre de 2011 aparecieron en Veracruz --entonces gobernado por Javier Duarte-- los cuerpos de 35 presuntos integrantes del cártel de Los Zetas. Y el 29 de ese mes, un grupo de encapuchados se atribuyó la masacre, presentándose como “el brazo armado del pueblo”, cuya misión consistía --supuestamente-- en erradicar a Los Zetas.

La entonces vocera de la presidencia, Alejandra Sota, se apresuró a informar que Los Matazetas no eran paramilitares, sino miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación, en disputa con Los Zetas por el territorio jarocho.

Lo cierto es que más allá de la semántica, los “no paramilitares” son un problema recurrente en nuestro país. Tres años después, al gobierno de Enrique Peña Nieto le tocaría enfrentar un fenómeno similar con las “autodefensas" de Michoacán, que iniciaron como “ciudadanos” que combatían a Los caballeros templarios y terminaron por convertirse en nuevos grupos delincuenciales.

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El “Trump” que no fue

Donald Trump no fue el primer candidato a la presidencia de Estados Unidos en usar el tema de la seguridad fronteriza para captar la simpatía de los votantes norteamericanos.

A inicios de octubre de 2011, el entonces precandidato del Partido Republicano a la presidencia, Rick Perry no prometió un muro fronterizo, pero sí que --de llegar a la Casa Blanca-- enviaría tropas de su ejército a “matar” a los cárteles de la droga en México.

Perry ni siquiera obtuvo la nominación por el Partido Republicano --que fue para Mitt Romney-- pero actualmente funge como Secretario de Energía en el gabinete de Trump.

 

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