El Frente se vuelve a topar con la realidad

Jorge Fernández Menéndez |
03-10-2017 09:05 AM

Más allá de la voluntad política de los dirigentes partidarios que lo impulsan, la construcción del llamado Frente Democrático se enfrenta, ya lo dijimos desde que se planteó la idea, a dos desafíos básicos: primero, establecer cómo elegir un candidato común, y segundo, definir un programa que pueda aglutinar a fuerzas tan diversas.

Con el programa se han encontrado con diferencias serias, por ejemplo en casi todos los puntos de seguridad, que contradicen abiertamente la agenda legislativa del PAN. También, en los relacionados con la Reforma Energética, donde los tres partidos tienen posiciones divergentes. Pero con la designación del candidato o candidata que encabece el Frente se encuentran con problemas mayores aún.

Ya habíamos dicho que la negativa de Ricardo Anaya de ni siquiera abordar el tema de cómo elegir candidato en el PAN repercutiría en ese partido y en el Frente, al ser el PAN el partido electoralmente más fuerte de los tres. Pensar en una designación de candidato por acuerdo entre cúpulas partidarias ya no es viable y cuanto más tiempo pase menos lo será.

La carta que enviaron ayer Margarita ZavalaRafael Moreno Valle y Silvano Aureoles a las dirigencias de sus respectivos partidos exigiendo una elección abierta para designar candidato en el Frente (sin oponerse a la construcción del propio Frente), coloca a los dirigentes de los tres partidos, pero, sobre todo, al PAN y al PRD (MC parece tener muy claro qué quiere: Jalisco y posiciones importantes en el Congreso), en un trance que no pueden librar más que convocando a elecciones abiertas para designar candidato, con todo el costo económico y político que ello conlleva.

Aquella idea de que la candidatura presidencial era para el PAN, léase para Anaya, y la de la Ciudad de México para el PRD, o sea para Alejandra Barrales, parece cada día menos transitable: hay muchos aspirantes a esas posiciones en los dos partidos, algunos francamente enfrentados con sus dirigentes, e incluso, ya que se insiste en el perfil ciudadano del Frente, se tendrá que decidir si se permite participar en ese proceso interno a alguno de los aspirantes independientes que quieran hacerlo y que ya se están registrando. Pero lo mismo se tendrá que contemplar par las demás candidaturas, por lo menos para la de los estados que tendrán elección y para la Ciudad de México, aunque eso provocará una suerte de efecto dominó para muchas otras candidaturas, por ejemplo para congresos locales y el federal.

¿Puede y debe asumir el Frente un desafío de tal magnitud? Podría hacerlo, pero para ello necesitaría incorporar mecanismos casi inéditos, como los que utiliza el Frente Amplio de Uruguay. Y para eso se necesita una transparencia, madurez y generosidad política que suelen escasear en nuestro sistema de partidos.

Todo esto se refleja, también, en el tema del dinero. Hay que reconocer que de la misma forma que los aspirantes “disidentes” del PAN y del PRD le pusieron una valla difícil de traspasar a las dirigencias, el PRI puso a los demás partidos en un predicamento con su propuesta de regresar recursos y de acabar con el presupuesto público para financiarlos, entre otras propuestas de reforma. El PRI regresó a la tesorería de la Federación 285 millones para tareas de reconstrucción y desafió a los otros partidos a seguir su ejemplo. El Verde regresó, también, sus prerrogativas para lo que resta de este año, y en ese trance estaría Nueva Alianza, pero los demás no saben cómo reaccionar.

El Frente salió con una propuesta de acabar con financiamiento público que podría funcionar en el futuro, pero sus partidos se entramparon en el presente. El PAN dice que regresó 50 millones de pesos, pero no explica a dónde. Dice que no a la Federación porque se lo roban, pero la verdad es que se tiene que encarar la reconstrucción con recursos públicos. Lo otro, crear fideicomisos propios para repartir ayuda es simulación y clientelismo. El PRD no ha dicho nada porque sus dirigentes no están a favor de entregar sus prerrogativas y mucho menos a acabar con el financiamiento público. Morena no ha vuelto a abrir la boca sobre el tema y se quedará también con el dinero público que le toca.

Si no existe generosidad política ante desastres naturales que han dejado centenares de muertos y cientos de miles de damnificados, ¿usted cree que los partidos la tendrán a la hora de elegir un candidato presidencial y otros tres mil 500 cargos de elección popular?

ARMAS Y MUERTE EN LAS VEGAS

La masacre en Las Vegas es una demostración más de que la venta de armas de asalto sin ningún control es una política tan irracional como criminal por parte de Estados Unidos, por la cual sus propios habitantes suelen ser una de sus principales víctimas. El asesino de Las Vegas atacó a la gente que en un concierto de música folk desde un hotel utilizando diez rifles de asalto, dejó más de 50 muertos y 500 heridos. Un sistema simple de control de armas hubiera evitado que cualquiera tuviera tal cantidad de armas. Como evitaría miles de muertes al año en nuestro país, con bandas criminales alimentadas por el armamento que compran libremente en la Unión Americana.

 

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