El fracaso anticipado de la Asamblea del PRI

Raúl Tortolero |
08-08-2017 06:00 AM

RAÚL TORTOLERO

Ya viene la Asamblea Ordinaria XXIII del PRI. Los que no somos de ese partido (gracias a Dios) difícilmente podemos esconder la sorna ante lo que será, como siempre lo ha sido, un show de cómo aparentar democracia, para que al final termine ganando el autoritarismo. El del votante número uno, el único, el gran elector…

¿Ya hablaron todos? ¿Ya acabaron? Bien, ahora sigue la voz del único que cuenta en ese “partidazo”, que es el Presidente de la República. Quien va a definir, por supuesto, quien será el candidato a sucederlo en Los Pinos. Eso ha sido todo, amigos. Muchas gracias.

A nadie engañan los priístas. Hagan lo que hagan, fueron hechos con un molde, y no es un molde democrático. Es una alucinación suponer que la elección de su candidato a jefe del Ejecutivo la van a llevar a cabo todos sus militantes. Es ingenuo pensar que en el PRI la elección interna será abierta a toda la militancia. Porque eso no va a pasar.

En el PRI los militantes no cuentan. ¿Dónde están los militantes de a pie? ¿Dónde están las voces de aquellos que no han tenido cargos? No existen. Sólo dejan hablar a quienes detentan -o han detentado- una responsabilidad pública. Y eso, cuando les conviene, para convalidar lo que ya definió el “Señor Presidente”.

Cuando no les conviene, expulsan de sus filas a sus ex gobernadores, por ejemplo. Que son todo un muestrario de especies exóticas. Lo malo es que no están en peligro de extinción… Y hay apenas unos cuantos detenidos, que serán procesados por corrupción… Tal vez.

Llegan en las peores condiciones a su Asamblea. Pero acaso habrá un valiente, el 12 de agosto, entre las filas del oxidado partido, que se levante de su butaca y pida la palabra, y que les haga ver que van en plena picada,  porque hoy sólo gobiernan 15 de los 32 gobiernos estatales, y sólo 11 de las 31 capitales de los estados. Además, han sabido forjar íconos contemporáneos –e inolvidables- de la corrupción, como  Javier Duarte de Veracruz, César Duarte, de Chihuahua, y Roberto Borge de Quintana Roo.

Y en lugar de que el tema principal de su evento sea lo que deberían emprender para combatir eficientemente la corrupción en sus filas, y no seguir haciendo daño al país -arrebatando el presente y el futuro a las familias, por sus bajas ambiciones, por su egoísmo extremo, por su comportamiento voraz de virus-, pareciera que el único tema que le ocupa a los priístas es definir quién podría ser su candidato a la presidencia de la República en 2018… Para seguirse frotando el cuerpo con los jabones del dulce presupuesto, y nadando en el spa del dinero público.

Cuando algunas voces priístas, que pretenden sonar democráticas, declaran a los medios que desean se quiten de los estatutos los candados para que cualquier ciudadano, aunque no tenga militancia de 10 años en el PRI, pueda ser su abanderado de cara a Los Pinos en 2018, en el fondo saben muy bien que, aún quitando tales trabas, el candidato será quien Peña Nieto decida. Y nadie más. Los que pidiendo el fin de esos candados aparentan ser democráticos, sólo hacen el juego al presidente, que acaso se haya decidido por José Antonio Meade o por Aurelio Nuño.

Si finalmente quitan esos candados y entonces se abre una puerta para que puedan ser candidatos quienes no son militantes, eso, en lugar de ser un éxito de la asamblea del PRI, será su mayor fracaso. Porque sólo será prueba de que, sumergidos en el lodo de su corrupción, sin legitimidad, y con los más bajos niveles de aceptación popular en su historia, los priístas no cuentan ya con un solo cuadro propio que pueda serles útil para ganar la presidencia en 2018.

Entrampados en el falso dilema de quitar o no esos candados, aparentando ser democráticos pero avalando al gran elector, al dedo presidencial, sin temas que realmente conciernan al desarrollo de los mexicanos, sin empoderar a sus militantes, y sin hacer nada contra su enorme corrupción, la Asamblea Ordinaria del PRI desde hoy es un fracaso. No hay que esperar al sábado 12 de agosto…  

 

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