El engaño de los diputados y su bono navideño

La Otra Opinión |
15-12-2016 06:34 PM

En días recientes salió a relucir que, además de su salario mensual de 148 mil pesos, un aguinaldo de 140 mil, un fondo de 67 mil pesos para repartir aguinaldo a sus colaboradores, y 2 mil 780 pesos en vales de despensa, los diputados también se llevarán este mes de diciembre un escandaloso bono navideño de 150 mil pesos.

Y ante los señalamientos de la prensa y la indignación de la opinión pública, muchos legisladores trataron de desmarcarse del bono: algunos afirmaron que donarán el bono para diversas causas; otros incluso se dijeron indignados por el gasto ostentoso --como si no hubieran tenido conocimiento del mismo-- y dijeron que renunciarán al bono.

Pero la treta más reciente consiste en reetiquetar el bono navideño, que ahora pasará a ser “para el quehacer legislativo”.

El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Francisco Martínez Neri afirmó que la partida es un “no bono”, puesto que no será para el disfrute de los diputados, sino que cada legislador deberá destinarlo a “asuntos parlamentarios” como es responder ante la ciudadanía por las gestiones que realizan.

Martínez Neri incluso puntualizó que los diputados deberán comprobar ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) los gastos que realicen para tal labor.

Y por otro lado, el presidente de la Jucopo comentó que el monto de los bonos rechazados por legisladores de Morena y Movimiento Ciudadano será reintegrado a la Tesorería de la Federación. Asimismo, aclaró que en su partido cada diputado decidirá si acepta o no el bono, y puntualizó que él, en lo personal, decidió aceptarlo para hacer un donativo a la causa de la educación.

Pero, ¿Por qué todo esto es un engaño?

En primer lugar, porque es incongruente decir que el bono de los diputados es para quehacer legislativo o para rendir cuentas a la ciudadanía. Y es que el salario de 148 mil pesos mensuales de los diputados ya lleva integrado un apoyo de 45 mil 786 pesos para “asistencia legislativa” y otro de 28 mil 772 pesos para el rubro de atención ciudadana.

En segundo lugar, porque resulta por demás extraño que si el recurso debe ser destinado a rubros tan importantes como “quehacer legislativo” y “rendición de cuentas”, algunos diputados renuncien al bono y sus bancadas lo permitan. ¿Será que ya saben que es una vacilada? ¿O los diputados son tan altruistas para devolver el dinero a la Federación y solventar esos gastos con su propio bolsillo?

Pero al parecer la más grande treta es la de la fiscalización del SAT. Dijo Martínez Neri que los recursos no son para el goce de los diputados y que quienes lo acepten deberán comprobar que lo emplearon para fines legislativos. Pero también mencionó que aquellos que no comprueben los gastos, deberán pagar impuestos.

Si se lee entre líneas, es preciso observar que, según lo dicho por Martínez Neri, los legisladores que no comprueben los gastos no deberán reembolsar el dinero, sino pagar los impuestos correspondientes. Es decir, que un diputado puede recibir el dinero y quedarse con él o emplearlo para el fin que le plazca, y en dicho caso la única consecuencia sería tener que pagar impuestos.

Entonces, ¿Dónde está la transparencia? ¿Dónde están los “fines legislativos” y la “rendición de cuentas a la ciudadanía?

 

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