El Cártel político de Tláhuac

José Contreras |
26-07-2017 06:00 AM

José Contreras

Desde el 6 de junio de 2014, cuando Morena aún no era partido político, Andrés Manuel López Obrador designó por dedazo a Rigoberto Salgado Vázquez candidato a jefe delegacional en Tláhuac.

Salgado tenía como antecedente el haber ocupado el cargo de director de seguridad de la demarcación en el 2004, cuando habitantes de San Juan Ixtayoapa, azuzados por presuntos elementos del EPR y narcomenudistas, quemaron vivos a tres policías federales, dos de los cuales murieron.

Era tanta la confianza que le tenía López Obrador a Rigoberto Salgado, que en septiembre del 2015, un mes antes de que tomara posesión como jefe delegacional, lo nombró encargado de los asuntos de Morena en Durango.

Y Rigoberto delegó esa responsabilidad en su hermano Rosendo, un ex militante del PRI que se hizo cargo formalmente de la dirigencia de Morena en Durango a pesar de la oposición de una buena parte de la militancia.

López Obrador mantuvo a Rosendo como dirigente estatal de Morena, a pesar de que había denuncias sobre acoso sexual y sobre captación de recursos provenientes de la delegación Tláhuac de la Ciudad de México.

Rigoberto, ya como jefe delegacional, aplicó a su manera la máxima acuñada durante el régimen priista de partido único:  “el poder es para ejercerlo”.

Y lo ejerció. A su hermano Ricardo le concesionó la atención de diversos asuntos de la administración pública que producen rentabilidad económica, como la seguridad, el comercio ambulante, la gestión social y el transporte.

Si algún habitante de la demarcación quería tramitar alguna licencia para ofrecer servicios o gestionar la solución de problemas urbanos, se tenía que dirigir a Ricardo Salgado, aunque éste no ocupara cargo alguno en la estructura administrativa delegacional.

Ricardo es el dirigente de la agrupación de mototaxistas de la demarcación, muchos de los cuales servían como halcones del Cártel de Tláhuac, que encabezaba Felipe de Jesús Pérez Luna, alias El Ojos.

Es imposible que esta red de informadores motorizados de El Ojos hubiera funcionado sin que su dirigente, el hermano del jefe delegacional, el que palomeaba los permisos y cobraba las cuotas, no se diera cuenta.

El jefe delegacional, Rigoberto Salgado, extendió sus brazos también hacia el municipio de Ixtapaluca, del estado de México, a través de su hermano Raúl, a quien se le vincula lo mismo con Morena que con Antorcha Campesina, del PRI.

Rigoberto Salgado ha sido objeto de múltiples señalamientos de corrupción, como lo es la adjudicación directa de contratos por 30 millones de pesos a una persona que durante su campaña le donó 127 mil pesos.

O la construcción de La Carreta del Pacífico, un enorme y suntuoso restaurante de mariscos, ubicado con todo y palmeras a un costado del Metro Nopalera, cuya propiedad se le atribuye al jefe delegacional.

Hay versiones en el sentido de que la PGR, la Armada y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda investigan el posible involucramiento de Rigoberto Salgado Vázquez en diversos delitos.

Quizá por eso enmudeció su promotor político, Andrés Manuel López Obrador, quien, fiel a su costumbre, dirá que no conocía el comportamiento de los hermanos Salgado e impunemente se deslindará de ellos, como hizo en su momento con el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y con la recaudadora de Las Choapas, Eva Cadena.

OFF THE RECORD

**¿Y EL ESTADO LAICO?

¿Por qué quería Delfina Gómez plantarse ante la Virgen de Guadalupe?

Delfina pretendía que la virgen más apreciada por los feligreses mexicanos le diera lo que no ganó en las urnas y lo que aún pelea en los tribunales.

Delfina aún quiere ser gobernadora, un cargo que, de tenerlo, le obligaría a respetar el carácter laico del Estado mexicano.

Algo que, por lo que ve, no estaba dispuesta a respetar.

**GUADAÑA EN EL PAN

La dirigencia nacional del PAN usó la guadaña en contra de Francisco Gárate, quien el pasado fin de semana fue destituido como representante de este partido ante el INE.

El pecado de Gárate fue ser papá de una abogada a quien el gobernador del estado de México, Eruviel Avila, le cedió una mina de oro, o sea, una notaría pública.

En el PAN sospechan que Gárate colaboró con el PRI en la reciente campaña política y que la mina de oro para su hija fue su premio.

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