AMLOCALIPSIS: Diga NO a la gasolina barata… Y al populista que se la ofrece

La Otra Opinión |
07-02-2017 06:47 PM

El pasado 6 de febrero, Andrés Manuel López Obrador hizo circular un vídeo en sus redes sociales en el que prometió que --de ganar la contienda electoral del 2018-- se construirán dos nuevas refinerías y se dará mantenimiento a las seis que actualmente operan, con tal de abastecer de combustible al país y dejar de importar el producto.

Para el mesías tropical es inconcebible que México sea el noveno productor de petróleo en el mundo, y al mismo tiempo una de las naciones que más gasolinas importa. Por ello, sale con un cuento populista más y promete un país feliz, en el que no hay “gasolinazos” y el combustible prácticamente se regala…

Ese cuento se parece a la idea general que permeaba en 1989, en Venezuela, cuando los ciudadanos creían que era un derecho nacional el gozar de la gasolina más barata. ¿Por qué? Simplemente porque su país era productor de combustible.

De este modo, miles de venezolanos salieron a las calles de Caracas para protestar por las acciones del presidente en turno --Carlos Andrés Pérez, quien en el 89 emprendió medidas económicas que incluyeron un aumento al precio del combustible--, el cual no supo reaccionar ante las protestas y envió al ejército a las calles. Sin embargo, el resultado, en lugar de calma, fue de enfrentamientos que dejaron centenares de muertos.

A este momento se le conoce como el “Caracazo”, y consiguió que Pérez no culminara su mandato. Además, provocó que los venezolanos asociaran los aumentos al precio de las gasolinas con protestas y manifestaciones.

Para el año de 1996 el entonces presidente de Venezuela, Rafael Caldera, incrementó por última vez en mucho tiempo el costo del combustible, el cual se mantuvo gracias a un subsidio gubernamental que provocó pérdidas anuales por 12.500 millones de dólares.

Fue así como el año pasado, ya con el gobierno de Nicolás Maduro al frente, se determinó aumentar el precio de la gasolina en Venezuela, como una medida para contrarrestar la crisis económica de la nación.

Sin embargo, el incremento fue brutal, pues osciló entre mil 300 y seis mil por ciento. Es decir que antes de ese momento si se pagaban 6 bolívares para llenar un tanque, a partir de entonces se requerían más de 360 bolívares para hacerlo.

Por otro lado, cabe señalar que durante las décadas en las que el combustible venezolano fue el más barato en el mundo, el país de Hugo Chávez tuvo un considerable incremento de vehículos circulando, lo que generó más tráfico y por ende más contaminación --ello sin tener en cuenta que la mezcla de gasolina que se vende en Venezuela tiene un componente muy tóxico para el medio ambiente--.

Es así como el gobierno venezolano cedió lo más que pudo a las demandas de la sociedad que exigía un precio bajo para el combustible; no obstante, con esta acción sólo se propiciaron las pérdidas económicas y el crecimiento de una crisis nacional.

En México, por fortuna la situación es otra y actualmente la tarifa de los combustibles es justa, pues la determina no un organismo gubernamental sino dos factores externos: el precio del dólar y el de las gasolinas internacionales.

Aún así todavía hay organizaciones --como la presidida por AMLO-- que malinforman a los ciudadanos y con promesas populistas pretenden ganar votos; sin tener en cuenta la viabilidad de los proyectos que pregonan.

Al respecto, vale la pena preguntar… ¿Por qué en lugar de prometer combustible barato no se prometen medidas alternas a éste? 

 

Para evitar el AMLOCALIPSIS es una sección de La Otra Opinión en la cual quedará constancia del fallo de los gobiernos populistas que pretende emular Andrés Manuel López Obrador si llega al poder en 2018.

De este modo, semana a semana describiremos las atrocidades más increíbles aprobadas por administraciones que llegaron al poder bajo el lema de cambio y terminaron convertidos en una réplica exacta --o peor-- de lo que quisieron erradicar.

El repaso histórico --y de la prensa actual-- abarca países de todo el mundo, porque el populismo no es un mal exclusivo de Latinoamérica ni tampoco exclusivo de los gobiernos de izquierda o del siglo XXI. El objetivo es demostrarle que con López Obrador NO estaríamos mejor y que todavía hay tiempo para no repetir los errores de otros.

 

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