Diez pecados de otros partidos que son “virtudes” en Morena

La Otra Opinión |
17-08-2017 02:30 PM

Las autoridades mexicanas y algunos medios de comunicación han hecho intocables al líder y dueño de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y a quienes se mueven en su entorno.

Los morenistas que cometen faltas a la ética o delitos son perdonados, mientras que militantes de otros partidos que incurren en conductas similares son linchados mediáticamente y reciben sanciones legales.

Aquí, un comparativo de diez casos impunes de obradoristas y su espejo en militantes de otros partidos, en donde los responsables sí han sido sancionados.

 1.- Casas Blancas. El caso más paradigmático es el del presidente Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera y el reportaje sobre la “Casa Blanca”. Hubo una investigación en torno al caso por parte de la Función Pública y aunque no se detectaron irregularidades, el presidente y su esposa fueron linchados en medios y redes sociales.

En cambio, nadie linchó al jefe delegacional de Tláhuac, Rigoberto Salgado, por su ostentosa casa --construida en tan sólo año y medio-- que tiene tres niveles de altura y se encuentra en un predio de 6 mil 823 metros.

Nadie linchó tampoco al diputado federal de MorenaJesús Valencia por la mansión con valor de casi diez millones de pesos ubicada en Jardines del Pedregal.

2.- Odebrecht. El ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, fue señalado por presuntamente haber recibido sobornos por parte Odebrecht para que la constructora brasileña se beneficiará en una licitación de 115 millones de dólares. Lozoya fue citado a declarar por la PGR en calidad de imputado.

En cambio, nadie ha linchado y la PGR no ha citado al ex gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, cuyo gobierno está señalado por recibir sobornos de Odebrecht para obtener  “ampliaciones” de la presa Francisco J. Múgica.

3.- Ordeña de nómina. El ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, tiene orden de aprehensión en su contra por la retención ilegal del sueldo a 700 empleados del gobierno del estado de Chihuahua y el desvío de los recursos hacia el PRI.

En cambio, ninguna autoridad ha molestado y ni siquiera citado a la ex candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, quien --está plenamente documentado-- descontaba el diez por ciento del salario de los trabajadores de Texcoco para financiar a Morena.

4.- Dedazo. Todo mundo en los medios critica y se burla del dedazo con que seguramente el PRI definirá a su candidato a la Presidencia.

Pero muy pocos, casi nadie, se ocupa de criticar el dedazo con el que Andrés Manuel López Obrador se designará a sí mismo candidato a la Presidencia y designará a los candidatos a gobernadores y a la Ciudad de México.

5.- Narcotráfico. El diputado local de Guerrero, Saúl Beltrán Orozco, es señalado como el verdadero líder de “Los Tequileros”; la PGR tiene una investigación en su contra, enfrenta proceso de desafuero y fue “echado” del PRI.

En cambio, el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, permaneció en su puesto como si nada hasta que tuvo que huir a raíz del ataque a los normalistas de Ayotzinapa. Sobre Abarca, colocado en el cargo con el aval de AMLO, pesaban señalamientos de nexos con el narcotráfico, pero nadie lo molestó jamás.

6.- Audios comprometedores. En un audio se aprecia cómo Javier Duarte, cuando era gobernador de Veracruz, habla con quien era su tesorero, Tarek Abdalá, de un supuesto trasiego de mil millones de pesos hacia el PRI. Duarte está en la cárcel y Tarek enfrenta proceso de desafuero.

En cambio, nadie ha molestado ni a Yeidckol Polevnsky ni a Andrés Manuel López Beltrán, hijo de AMLO, por el audio en el que ambos hablan de una maniobra para justificar el gasto, todo por instrucciones del mesías.

7.- Gobierno desastroso. El gobierno del priista Javier Duarte, en Veracruz, fue un desastre. Desvíos de recursos, asesinatos de periodistas, represión a disidentes, etcétera. Javier Duarte está en la cárcel.

En cambio, nadie ha molestado ni con un citatorio al ex gobernador de Guerrero, el perredista Ángel Aguirre Rivero, quien encabezó un régimen igual o peor de desastroso que el de Duarte en Veracruz. Su administración solapó el florecimiento de la delincuencia en Iguala y en Cocula, zona en donde se dio la agresión a los normalistas de Ayotzinapa.

8.- Narcopolítica. El ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington enfrenta serios cargos en Estados Unidos y en México por vínculos con narcos mexicanos y con la Ndrangheta, que inunda de droga al continente europeo. Se le sigue un proceso en Italia y México ha solicitado su extradición.

En cambio, nadie ha molestado al diputado federal de Morena, Carlos Lomelí Bolaños, quien ha sido incluido en dos ocasiones --una personalmente y otra su empresa-- en la lista negra del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por supuestamente lavar dinero del narco.

Y en algún momento, el narcodiputado Julio César Godoy contó con el apoyo del ahora senador obradorista Alejandro Encinas, quien lo tuvo escondido en su oficina hasta que fue investido de fuero en San Lázaro.

9.- Obras mal hechas. El titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, ha sido linchado mediáticamente tras los lamentables hechos en el Paso Exprés de Cuernavaca. Incluso, ha sido llamado a comparecer ante el Congreso para rendir cuentas.

En cambio, nadie ha molestado al ex jefe del gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, por el desastre que estuvo a punto de provocar al solapar la construcción irregular de la Línea 12 del Metro.

Marcelo anda muy campante, como si nada, a punto de subirse al tren del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador.

10.- Residencia legal. El alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco, estuvo a punto de perder su cargo al no poder comprobar que cumplió con el requisito de residencia correspondiente.

En cambio, en el 2000, Andrés Manuel López Obrador tomó posesión como jefe de Gobierno del entonces DF sin cumplir con el requisito de residencia, sin que nadie lo molestara por ello.

 

 

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