Día del Trabajo: entre el clientelismo y la mafia

La Otra Opinión |
01-05-2017 02:35 PM

Este 1° de mayo, se conmemora el Día Internacional del Trabajo y, como cada año, las organizaciones sindicales y uniones de trabajadores salen a marchar a las calles para defender sus derechos laborales y exigir la mejora de sus condiciones.

Pero ¿Quiénes son estas organizaciones, uniones y sindicatos? ¿A quién apoyan y quién los apoya? ¿Cuáles son sus intereses?

En México, el Día del Trabajo ha sido desde mediados del siglo XX ocasión para que quienes “enseñen el músculo” no sean los trabajadores, sino los sindicatos corporativizados en el PRI.

Gran parte de los sindicatos y organizaciones de trabajadores, obreros y campesinos surgidas a partir de la segunda mitad del siglo pasado lo hizo al auspicio del PRI. De esta forma, el tricolor construyó una maquinaria electoral que lo consolidó como partido hegemónico y le permitió controlar a las propias organizaciones en un esquema corporativista y clientelar.

Y  claro está que en pleno 2017 muchas de esas organizaciones continúan militando en el oficialismo.

Una de las movilizaciones más nutridas de este lunes fue la del Congreso del Trabajo, organización presidida por el ex diputado y ex senador priista Carlos Aceves del Olmo. El Congreso del Trabajo agrupa --entre otras organizaciones-- a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) --de la que el propio Aceves del Olmo es Secretario General-- y a la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) dirigida por el senador Joel Ayala, también priista.

Estas organizaciones se reunieron en el Zócalo capitalino y llevaron a cabo un breve mitin para exigir un aumento al salario mínimo. Luego un selecto grupo de dirigentes sostuvo una reunión con el presidente, Enrique Peña Nieto, evidenciando la huella del corporativismo priista.

De acuerdo con estudiosos del fenómeno, el corporativismo no necesariamente es un fenómeno negativo; puede ser una herramienta de negociación útil para equilibrar los intereses tanto de trabajadores como del Estado. Pero en el caso mexicano vale la pena preguntarse: ¿Qué tanto representan el Congreso del Trabajo, la CTM y la FSTSE --entre otras organizaciones-- los intereses de sus agremiados? ¿Qué tanto se han convertido en maquinarias al servicio de los intereses del PRI?

Pero por otro lado, el llamado “sindicalismo independiente” de México tampoco es un ejemplo de representación de intereses gremiales. De este sector de la geometría sindical en México, este martes marchó la Unión Nacional de Trabajadores, que agrupa a una amplia gama de sindicatos y organizaciones, entre los cuales destaca el Frente Popular Francisco Villa (FPFV), con antecedentes delincuenciales como vandalismo y ocupación de predios.

Y qué decir de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), o el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que a pesar de no estar alineadas al PRI, tampoco son dignas representantes de los intereses de la clase trabajadora, pues a lo largo de su historia han demostrado funcionar como mafias al servicio de intereses particulares.

 

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