Delito electoral no. 1098 cometido por Delfina Gómez

La Otra Opinión |
05-05-2017 06:38 PM

Tal parece que la maestra Delfina Gómez quiso regresar a sus orígenes… Y no nos referimos a su lugar de nacimiento ni mucho menos, sino a que la candidata de Morena al gobierno del Estado de México acudió el pasado jueves, en un acto de campaña, a la preparatoria pública “Fidel Castro Ruz”.

Más tarde, Gómez aseguró ya en un mitin en el municipio de Tultitlán, que cuando estuvo en la escuela: “veía en los jóvenes esa mirada de alegría de esperanza y de deseo de aprender. Si a esos jóvenes se les diéramos instalaciones dignas, si se les apoyara con materiales o con lo que requieren para su formación, serían extraordinarios profesionistas”.

Qué bonitas palabras, decían algunos acarreados, sin caer en cuenta de que esas palabras eran resultado de un nuevo delito electoral cometido por la abanderada del partido rojo, y es que por si no sabía, la Ley Electoral del Estado de México señala en su artículo 261 que “al interior de las oficinas, edificios y locales ocupados por los poderes públicos o los edificios escolares, no podrá fijarse ni distribuirse propaganda electoral de ningún tipo”.

De este modo, la maestra Delfina incurrió en otro delito electoral, por lo que suma uno más a su larga lista.

¿Lo habrá hecho sin querer? ¿Acaso la abanderada no sabía lo que hacía?

La verdad es que lo dudamos, porque la maestra puede parecer ingenua, pero en realidad no lo es. Así que nos aventuramos a dar dos hipótesis sobre lo que pudo ocurrir en este caso:

  1. Delfina Gómez conoce perfectamente la Ley Electoral; sin embargo, creyó que en medio del escándalo por los desvíos millonarios que cometió cuando era alcaldesa de Texcoco nadie notaría un delito más. Por eso se adentro en la preparatoria para dar un mensaje proselitista y convencer a esos jóvenes indecisos o neófitos en elecciones de votar por ella. Entonces, la maestra tomó ventaja de su desventaja, pero le salió el tiro por la culata.

  2. Delfina Gómez desconoce la Ley Electoral de su estado, por eso muy confiadita ingresó a la escuela e incluso pensó: “pero qué burra, qué bárbara, cómo no se me había ocurrido venir a las prepas a hacer campaña”. Si este fue el caso, entonces nos enfrentamos a una candidata ignorante que en esa condición pretende ser gobernadora.

¿Con cuál de las dos opciones se queda? De cualquier forma las dos son preocupantes y dejan en claro que “la maestra” es toda una fichita.

 

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