¿Cuánto tardará Anaya en traicionar a sus cuates del PRD?

La Otra Opinión |
05-09-2017 02:06 PM

La historia política del dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, es una historia de traiciones hacia quienes en algún momento fueron sus aliados o peor aún, sus tutores políticos.

La pregunta es: ¿Cuánto tardará Anaya en traicionar a sus nuevos aliados del PRD y de MC, Alejandra Barrales y Dante Delgado, respectivamente, como ha hecho en el pasado reciente con otros allegados?

Va un breve recuento de las traiciones más relevantes que ha cometido Ricardo Anaya durante su carrera política.

1.- En el 2009, Ricardo Anaya era secretario general del gobernador de Querétaro, Francisco Garrido. Anaya se desligó de quien había sido su padrino político y operó en su contra para que las elecciones de ese año las ganara el priista José Calzada.

2.- A Ricardo Anaya se le señala como quien, el 11 de agosto del 2014, filtró a la prensa un video en donde se aprecia a quien era coordinador de los diputados federales, Luis Alberto Villarreal, bailando con teiboleras en Puerto Vallarta. Villarreal era su amigo y era quien había presentado a Anaya con Gustavo Madero, entonces dirigente nacional del PAN.

3.- En septiembre del 2015 Anaya traicionó a Gustavo Madero al no darle el cargo de coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados. Madero había hecho a Anaya presidente de la Cámara de Diputados y luego dirigente nacional del PAN.

4.- En este 2017 traicionó a Josefina Vázquez Mota, a quien primero convenció de que se postulara como candidata del PAN al gobierno del estado de México y luego la dejó de apoyar. El día del segundo debate, Anaya prefirió viajar a Atlanta a ver a su familia, una muestra de que la suerte de Vázquez Mota había dejado de importarle.

5.- En este mismo 2017 traicionó al ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien dos años antes lo apoyó para que ganara la contienda interna del PAN y se convirtiera en dirigente nacional. Anaya no le cumplió a Moreno Valle su promesa de impulsarlo como candidato presidencial y decidió mejor buscar esa candidatura para sí mismo.

En el PAN se comenta que al único panista de alto nivel que aún no ha traicionado Anaya es a Santiago Creel.

Cuando el “joven maravilla” iniciaba su carrera en Querétaro, bajo la tutela del gobernador Francisco Garrido,  le apodaban “El Cerillo”, porque todo lo que tocaba lo quemaba.

En columnas políticas de diarios locales de ese entonces se habla de que Ricardo Anaya, el “poderoso secretario particular del gobernador”, tenía la costumbre de utilizar recursos económicos de procedencia dudosa y de operar con prácticas como compra de voto “al puro estilo priista” para colocar a sus afines en cargos de representación popular, “habilidad” que en el momento clave puso a disposición del priista José Calzada.

Varias de esas viejas columnas pintan al joven Anaya como una persona maquiavélica, sin principios ni valores y obsesionado por el poder, quien tenía ya desde entonces (2003-2009) la ambición de ser algún día dirigente nacional del PAN.

Por eso reiteramos la pregunta del segundo párrafo: ¿Cuánto se tardará Anaya en traicionar a sus nuevos aliados?

 

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